domingo 11 de marzo de 2012

El reverso tenebroso

Un mes después de la última entrada (y vergüenza que me da pensar en ello) vengo a hablaros, como dije en ella, del Lado Oscuro de la edición digital.
Porque si en la entrada anterior me centraba en las ventajas y las oportunidades que ofrecían plataformas como Amazon y similares, bien es cierto que también tienen inconvenientes que no conviene obviar.
El primero de ellos es la falta total y absoluta de criba. Absolutamente cualquiera puede publicar en esas plataformas, lo cual implica que numerosos libros electrónicos que ahora las pueblan ya no es que sean malos, redundantes o carentes de interés, sino que están plagados de errores, faltas gramaticales y ortográficas e incluso fallos elementales. Esto puede hacer que la plataforma se empobrezca o se gane mala fama al ofrecer productos de baja calidad. Pienso que un futuro a no muy largo plazo este es un tema en el que tendrán que pensar dichas plataformas, por su propio interés y continuidad como referentes de un sistema emergente. Bien es cierto que con la posibilidad de dejar comentarios, y al tomar como referencia lo que otros han comentado, puede dar lugar a un sistema de valoraciones más “democrático”, a diferencia de lo que sucede con el libro físico y el mundo que le rodea, en el que intereses y marketing consiguen que productos mediocres se sitúen en los primeros puestos de ventas merced a estar colocados en la estantería o la columna correcta de la librería de turno.
El segundo problema que le veo a estas plataformas es la masificación que comienza a extenderse. Publicar por estos medios hoy no es lo mismo que hace seis meses, y las buenas obras corren peligro, de hecho este caso ya se está dando, de quedar enterradas bajo muchas otras de calidad inferior. Y supongo que esto cada vez irá a peor, cada vez más competencia y muchos posibles lectores que jamás llegarán a conocerte.
Lo cual enlaza con la tercera desventaja, que es el excesivo tiempo que el proceso toma al autor. Antes, si se seguían los pasos de la literatura “tradicional”, terminabas de escribir y de corregir, y después en la editorial se volvía a corregir, se diseñaba la portada, se maquetaba, y se distribuía y publicitaba. Eso era antes. Ahora, y en estas plataformas, es el escritor o, a lo sumo, sus allegados, los que se encargan de estos temas. Y, seamos sinceros, esto resta una cantidad de tiempo que mucha gente no puede dedicar, lo cual es injusto pues tal vez sus obras son buenas pero él o ella no tiene tiempo de asistir todos los días a foros, blogs, y demás medios, con lo cual es posible que su obra se acabe perdiendo en la inmensidad de la red. Además, siempre he sido firme defensor de los roles, y pienso que un escritor debería escribir, pero a lo mejor no tiene por qué saber ser un buen comercial de su obra.
En fin, que no es fácil, pero nadie dijo que lo fuera. Simplemente es una puerta por la que se nos permite pasar a muchos a los que se nos cerraron bastantes otras con anterioridad. Lo que hay más allá, pues hay que conseguirlo con una mezcla de buena escritura, tesón, ingenio y, por qué no decirlo, una pizca de suerte.
En otro orden de cosas, y aunque en un principio pretendía dedicar otra entrada al tema, quiero pediros opinión sobre la imagen que veis aquí abajo, que se trata de una hipotética portada para la novela. Se aceptan valoraciones y comentarios sobre color, tipo de letra, tamaño, y demás, que ya tengo a los míos fritos y como vuelva a preguntarles por algo más me desheredan/echan de casa.
Muchas gracias de antemano y hasta pronto, que espero traer noticias fresquitas.

jueves 2 de febrero de 2012

Revolución digital

Ayer, en medio de una agotadora sesión de (enésima) corrección de Neogen, hice una pausa para tomar un café e informar a mi mujer y mi hijo de que seguía vivo. Y el caso es que reflexioné sobre unas palabras que se dijeron en la última kedada de escritores de barcelona a la que asistí, el sábado pasado (y a la que, por cierto, si tú, la persona que lee estas líneas, estás en o cerca de esta ciudad, ya estas tardando en venir).
Ese día alguien comentó que el escritor se había convertido, debido a la revolución digital, en editor.
Y allí me encontraba yo, en mi cocina y mi café, preguntándome una vez más si merecía la pena todo el esfuerzo, todo el tiempo gastado,por perseguir un sueño.
Y una vez más que contesté que por supuesto que lo merecía.
Hemos llegado a un punto en el que, en parte por el miedo que supone lo que está por venir (no olvidemos que esta ola digital que vivimos es solo el principio), y en parte por la crisis que nos asola, el sector editorial está cerrado en banda, limitándose a publicar lo que sabe que vende, lo que tiene nombre y, en ocasiones, corriendo riesgos.
Frente a eso nos encontramos un gran número de escritores que nos encontramos sin salida. Así que buscamos otros caminos.
Conozco compañeros, de una calidad indiscutible y que ya quisieran tener muchos de los que en la actualidad están colocados en las estanterías de la Fnac, que han tomado las riendas, y como la necesidad es la madre de la invención, han creado sus propios caminos.
Gente como Blanca Miosi, que no ha dudado en poner de manera gratuita alguna de sus novelas en la plataforma 24symbols, para el que quiera pueda leerlas de manera gratuita.
Gente como Armando Rodera, que con dos novelas ya en el portal de Amazon.com puso en marcha iniciativas tan originales como crear en su página web un concurso de enigmas cuyo premio era El Enigma de los Vencidos (ambientada en mi queridito Madrid).
O gente como Sergio G. Ros, que hace unos días ha ofrecido también de manera gratuita sus novelas para que quien quisiera pudiera leerla a cambio de una reseña.
Así como muchos más que me dejo en el tintero. En definitiva, gente con iniciativa, que ha decidido no dejarse amedrentar por las circunstancias y se van abriendo paso hacia un futuro, en mi opinión, prometedor.
Y esto tiene sus consecuencias, os invito a que echéis un vistazo a la derecha de estas líneas, busquéis el blog de Blanca y leáis su, a día de hoy, última entrada. ¡Enhorabuena, compañera, a ti y a los demás!
No todo es bonito, evidentemente, así que la siguiente entrada la dedicaré a los principales riesgos que veo en este mundillo que poco a poco se va afianzando, elñ pedregoso terreno del libro electrónico.
Pero por hoy es suficiente, tengo unas cuantas páginas que corregir, así que hasta pronto.

martes 17 de enero de 2012

¡Pues ya estamos metiditos en el 2012, atchús!

Quiero comenzar esta entrada felicitándoos este nuevo año, que aún no había tenido posibilidad, y pidiendo disculpas a las personas que pasasteis por mi anterior entrada y ni siquiera os respondí.
El caso es que imaginaba este mes de Enero como uno muy importante en mis planes, y tuve la agradable sorpresa de saber que además contaría con diez días de vacaciones que para nada estaban planeados.
Así que ya me frotaba las manos con alegría, pensando en las horas que me iba a pasar frente a la pantalla del ordenador revisitando los capítulos finales de mi novela y dejándola ya preparadita para su viaje a Amazon. Y entonces sobrevino el desastre.
No sé si ha sido gripe, si ha sido un catarro tamaño XXL, o qué narices me ha postrado en cama hasta el viernes, con días rozando los cuarenta grados de fiebre. Lo que sí que sé es que ha conseguido desbaratar todos mis planes, cinco míseras páginas conseguí avanzar el primer día de vacaciones.
Por lo que ahora tengo mis dudas con respecto a poder acabar la corrección en Enero. Bien es cierto que las dos próximas semanas tendré la casa para mí solo durante las mañanas, una vez haya dejado al pequeñajo en la guardería, pero no sé hasta qué punto serán provechosas.
Y lo malo es que esto retrasa el resto de planes, es decir, quería acabar esta corrección, acabar mi cuarta novela, a la que le faltan apenas cuarenta páginas, como muy tarde en Febrero, y acto seguido encarar la corrección de mi segundo manuscrito, que preveo ardua dado que es apenas la segunda vez que lo revisitaré. ¡Y me gustaría dejarlo pulidito para el segundo semestre del año!
En fin, que voy a ir dejando por hoy las reflexiones, que me agobio y estreso y seguro que los virus que resisten en mi garganta como irreductibles galos aprovechan para hacer de las suyas.

sábado 24 de diciembre de 2011

entre peces, tamborileros, campanas y pastores

Minientrada la de esta semana, y encima no la que me había prometido escribir, que tendrá que esperar a la siguiente ocasión; pero como esta semana ha sido caótica y tanto el día de hoy y mañana serán peores (cosa de vivir lejos y pasar estos días con la familia), solo puedo añadir:


¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

viernes 9 de diciembre de 2011

Un repaso al 2011

Llegamos a fin de año y, por tanto, hora de hacer balance, por lo que he repasado las entradas que hice hace un año por estas fechas, así como la única que escribí en Enero.
Y lo primero que hago es darme un tirón de horejas: ¡15 entradas en todo el año, debería darme vergüenza, si es que sois unos santos los que todavía andáis visitándome! En mi descargo debo decir que era un año que se me antojaba duro a nivel laboral y en efecto lo ha sido, numerosas auditorías y un nivel exigido a nivel calidad que me ancló a mi ex-puesto de trabajo muchas más horas de las deseables. Y luego vino en Octubre el cambio, la nueva aventura, que como era previsible está costando que arranque pero que espero que en 2012 coja cada vez más velocidad.
Pero dejemos de hablar de eso, por mucho que haya tenido que ven en mi baja productividad (15 entradas, ¿en serio? sniff...). El caso es que empezaba el año alcanzando el ecuador de mi trilogía y, por tanto, del segundo tomo de la misma. Por mucho que me repita que el primero lo escribí en seis meses no hay forma, no consigo avanzar todo lo rápido que quisiera para esta segunda parte. Ya en Junio me dije que trataría de acabarla para fines de año, y ahora veo que me va a resultar imposible, me quedan diez capítulos por escribir, unas setenta páginas, y aunque ya tengo claro a dónde quiero llegar, hay como unas 30 que aún no se han formado, y desde luego no voy a forzar que nazcan, por lo que esperaré a que los reyes Magos me traigan nuevas ideas.
Como sabéis ando embarcado en el proyecto del salto al mundo digital, y tenía todo previsto cando unas anotaciones por parte de un compañero (gracias, Antonio), han hecho que me replantease el asunto y he decidido dar un nuevo repaso al manuscrito (en este momento voy por el capítulo cuarto de un total de trece). Si consigo acabar antes de que suene la última campanada de 2011 aún debo decidir si publico este año o ya lo dejo para primeros del año que viene, las opiniones de la gente a la que pregunto están muy divididas: que si aproveche navidades, que si arranque con el nuevo año,...).
Lo que sí que me he propuesto, y además lo he escrito al final del manuscrito para que, una vez publicado, penda sobre mí cuan espada de Damocles, es que para 2012 quiero atacar la correcció de Ka-Tel para que sea publicado durante el año, ya que es la continuación directa de Neogen y ha estado mucho tiempo la pobre guardada en un cajón. miedo me da abordar esos casi cuatrocientos folios.
Además pretendo acabar con el segundo tomo de Nigromantia, seguir moviendo por agencias y editoriales convencionales el primer tomo (me resisto a dar por perdida toda esperanza, aún no me hallo ante las puertas del infierno) y empezar una nueva novela, aunque no sé si será continuación de alguna de las dos sagas que ya tengo empezadas, o tal vez un par de ideas autoconclusivas que comienzan a crecer, ¡leñe, ya me apetece también escribir algo autoconclusivo!
En fin, que me prometo mucho trabajo para el año que viene y espero que en diciembre de 2012 (a ver por cierto si los mayas no tenían razón), puedo mirar atrás y, esa vez sí, decir: ¡Misión cumplida!
Y espero que vosotros podais leerlo.

sábado 19 de noviembre de 2011

Estamos de inauguración

No, hoy no vengo a hablaros de la salida de Neogen, eso deberá esperar un par de semanitas más. En lugar de ello, pero relacionado con dicho lanzamiento, hoy estreno (mejor dicho reestreno) mi página web, a la que desde ya mismo os invito a que visitéis: www.jfalonso.com
Lo primero quiero agradecer a Xavi su ayuda, Wordpress para mí era un mundo ignoto, y aunque aún lo es, sí que me conozco ya alguno de sus caminos y recovecos. Gracias, compañero, te debo una (más).
De momento me he centrado en el apartado de Neogen, y he colgado unas cuantas entradas, la primera de ellas con la sinopsis de la novela y las siguientes presentándoos a la tríada de personajes principales, una pequeña aproximación para que de esta manera empecéis a conocerlos (y ha sido difícil decidir hasta qué punto podía contar o no para no revelar demasiados detalles de la trama, os aseguro que me ha costado escribir esas pocas líneas). A lo largo de la semana próxima añadiré información sobre el resto de personajes.
Además he añadido en el apartado de Descargas de la Web el prólogo y los dos primeros capítulos en formato PDF para que le podáis, si queréis, echar un vistazo (y sé que os va a picar el gusanillo, je, je, y vais a contar las horas hasta que salga en Amazon).
En otros apartados hablo de proyectos como Nigromantia o el libro de relatos de Letras y Personas, y mi intención es ir añadiendo nuevos contenidos, sea en forma de cuentos, extras como las ilustraciones que en su día acompañaron a Neogen, y más cositas que espero sean de interés.
Huelga decir que estoy muy contento, veo que llego a una nueva meta volante del camino, un pequeño nuevo logro que me dar nuevos bríos.
Hablando de nuevos bríos, imaginad la ilusión que me hizo abrir el otro día mi cuenta de correo electrónico y encontrarme con la sorpresa de que me proponían una entrevista para un programa de radio de la universidad CEU de Valencia. Quiero agradecer a Virginia que me lo propusiese, y por supuesto que cuando la grabemos y vaya a emitirse, os avisaré. Son este tipo de pequeñas cosas las que animan, saber que alguien que no tenía ni idea que me seguía me propone algo así.
En fin, que estoy muy contento, vamos.

sábado 22 de octubre de 2011

The End

Desde que abrí este blog, desde antes en realidad, he medido el tiempo como intervalos de cortos ciclos: ahora terminaba una novela, ahora trabajaba en la corrección de otras, ahora me planteaba, preparaba y ultimaba mi salto a Amazon,...Pero todos esos ciclos han estado englobados en uno más largo que ayer se acabó.
El párrafo anterior es el único que dedicaré a la literatura y escritura en esta entrada de hoy, hoy quiero dedicar estas líneas a un tema off-topic de la naturaleza de este blog: mi trabajo.
Hace más de nueve años y medio, siendo apenas un niño con la cabeza llena de pájaros, abandonaba mi Madrid natal para comenzar a trabajar en un hotel, y cuando el taxi en el que me encontraba se detuvo ante una inmensa torre de catorce edificios no supe si volver a mi casa o quedarme.
Esos primeros años fueron muy buenos, entre otras cosas porque conocí a la que hoy es mi pareja y madre de mi hijo, pero también porque aprendí vivir solo y a desenvolverme, lejos de la seguridad de mamá y papá.
Luego vino Salamanca, una ciudad que siempre llevaré en mi corazón, así como a gran parte de la gente que allí conocí, por muy lejos que ahora se encuentren.
Después vuelta a mis orígenes, estancia de dos años y medio en Alcalá donde adoptamos a esta mole naranja de nueve kilos que allí era un gatito pequeño, y desde donde pegué el salto de nuevo a Barcelona, donde finalmente me he asentado, me he hipotecado y he sido padre (ya hace casi un año, ¡cómo pasa el tiempo!).
Todas esas experiencias vividas las debo a la movilidad que mi empresa me ha permitido, todos los buenos momentos y, como ya he dicho, la existencia de ese pequeñajo que me lleva sonriendo un rato para ver si juego con él.
Ha habido malos momentos, claro, este último mes ha sido infernal, por ejemplo, pero siempre me llevo lo bueno de mis experiencias, y solo el hecho de que el libro de Letras y Personas exista hace que me olvide de gran parte de lo malo.
Así que gracias, Ibis, y gracias a las personas que lo conformáis, aquellas que conozco desde el día en que me bajé de aquel taxi y a las que ayer mismo me despedían. Gracias, os deseo a todos vosotros lo mejor.
El lunes se abre un nuevo ciclo, no sé si más largo o más corto que el anterior, pero que se promete intenso.
Si has seguido leyendo hasta aquí también te doy gracias por la licencia que me he permitido de "pegarte la chapa" con esta entrada, pero necesitaba despedirme de esta cuasi-década de mi vida para poder mirar al futuro (que, espero, esté lleno de páginas y páginas de libros).