martes, 6 de abril de 2010

La llegada al puerto

Hace dos semanas que no paso por aquí, primero porque tuve una carga de trabajo inmensa la primera de las semanas y luego porque durante la segunda me cogí unas vacaciones que me hacían pero que mucha falta.

El caso es que ambas semanas han sido como el día y la noche, si en una de ellas estuve de mal humor y estresado, con muy pocas ganas de ver un ordenador después de salir del trabajo, la siguiente fue todo lo contrario, relax y playita en Granada, mucho sol y muchas horas tras el teclado (bueno, y pescaditos y cervecitas).

Y así, sin apenas darme cuenta, superé la siguiente etapa de esta particular travesía. Había llegado al último folio de correcciones de mi última novela. Quedan nuevas lecturas, nuevas correcciones y visiones externas, pero la primera criba estaba hecha.

Cuando acabé la novela en diciembre me propuse dejarla enfriar, salirme de su mundo para después encarar la corrección desde fuera de sus páginas. Por ese motivo la tuve castigada en un rincón de mi casa durante un mesecito. Entonces, un día, me acerqué a los folios y comencé con la corrección. Sentía que el momento había llegado y podía dedicarme a ello.

Ahora me ha pasado algo parecido. He disfrutado de la corrección, y ha resultado ser muy ágil y fluida, pero en mi cabeza se ha ido abriendo camino una nueva historia, y cada vez me reclamaba más lugar. No caí en la tentación y seguí con la corrección, ahora que, cuando todo estuvo sobre papel y solo me quedaba pasarlo a ordenador un par de días fui infiel y me dediqué a la nueva historia.

Ahora he atracado en este imaginario puerto de mi particular viaje a Ítaca, y mis caminos se bifurcan. Parte de mí dice que debo explorar el puerto y entonces seguir el trayecto, mientras que otra parte insinúa que lo que debo hacer es alejarme del barco y explorar la maleza que veo a pocos metros.

Y supongo que, como siempre, acabaré dividiéndome y reconciliando ambas partes.

11 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Hagas lo que hagas, ánimo.Que Granada te habrá recargado las pilas.
Besos.

JUAN dijo...

Lo mismo te digo,amigo: ánimo

Jesús F. dijo...

Muchas gracias, Lola, la verdad es que sí que vengo recargadito, pero mi curro se está encargarndo de fundirme la recarga a pasos agigantados, ¡qué se le va a hacer!Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Gracias a ti también, Juan, por tus ánimos, ¡cómo echo de menos tus tierras, con lo bien que estaba allí la semana pasada, que hasta compré lotería por si la ganaba y podía quedarme allí! pero bueno, por aquí ando de nuevo.
Un abrazo.

Juan dijo...

¿Mis tierras? ¡Qué más quisiera yo! Si fueran mías viviría de las rentas.
Pero bueno, a ti te dejaría vivir gratis un par de meses donde quisieras. Abrazos.

Sergio G.Ros dijo...

Mucho ánimo: sigue tu intuición, y sé feliz. ¿Qué quieres que te diga? Hoy estoy optimista, je,je...
Un abrazo y enhorabuena por esa corrección; son siempre difíciles.

Jesús F. dijo...

Ja,ja,ja,Juan, ¿un par de meses solo? vaya, tendré que buscarme otro sitio para irme de okupa, en fin...
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Gracias por tus ánimos, Sergio.
Sí, la intuición es lo que muchas veces me rige, junto con la necesidad de girar de vez en cuando 180º para dedicarme a otra cosa, qué le voy a hacer, soy así.
Un abrazo, compañero.

B. Miosi dijo...

Jesús F. ¡al fin te encuentro!, te acabo de enlazar a mi blog.

Parece que el viaje a Granada tuvo efectos especiales, ¿no? veo que es fue muy útil para la inspiración.

Felicidades con la nueva novela!

Besos,
Blanca

Jesús F. dijo...

Ja, ja, ja, Blanca, ¡no me pierdas!
Sí, la verdad es que el viaje ha sido muy terapéutico, vuelvo con un montón de nuevas ideas y más personajes dentro de mi cabeza (cuando hablan todos a la vez me vuelven loco, je, je).
Un abrazo muy fuerte, y bienvenida.

Cristina Puig dijo...

Hola Jesús,

Hacía tiempo q no pasaba por aqui. Mucho ánimo!! yo también estoy con la corrección y revisión y es curioso porque me ha ocurrido algo parecido: he comenzado una nueva novela al mismo tiempo que revisaba la anterior y debo repartir el tiempo como pueda para dedicarlo a ambas.

Mucho ánimo y un fuerte abrazo,
Cris