martes, 20 de abril de 2010

El Nombre del Viento

Cuando salió este libro dudé entre comprármelo o hacerme con «Nocturna». Al final y por diversos factores no tuve ninguno de los dos, por lo que cuando vi «El Nombre del Viento» allí flamante en el apartado de novedades de la biblioteca me lancé sobre él como un ave rapaz.

Y me ha gustado leerlo, me ha traslado a su mundo y me ha hecho imaginarlo, cosa que en un libro de fantasía es necesario y que por desgracia no todos lo consiguen.

Al principio parece que la trama va a seguir un camino ya varias veces pisado, pero en lugar de ello da un giro a la trama, cambiando el sujeto de la narración, y cuando nos sumerge en esa nueva visión nos recuerda de vez en cuando la trama inicial por medio de interludios.

Acompañamos a Kvothe durante los primeros años de su (azarosa) vida, desde la desaparición de su entorno habitual hasta que entra en la universidad, así como la vida que lleva durante su período de aprendizaje en aquel lugar. Durante ochocientas páginas asistimos a la aparición de los villanos, de la chica, y demás elementos arquetípicos, pero a la vez mezclados de manera original con otros ambientes o registros. Hubo momentos en que me pareció estar leyendo «Oliver Twist», por ejemplo.

Y llegamos al punto en que entra en la universidad de magia, y entonces me dije:«vaya, aquí es cuando se convierte en Harry Potter». Error, y grave, además. Es cierto que ya se nos han dado pistas de lo que es la magia en aquel mundo, de sus afinidades con materias como la física u otras materias científicas, pero es que además cuando llega el protagonista a una de sus primeras clases el profesor les dice que se olviden de espadas de fuego y cosas así ya que no existen y son míticas. Es decir, se habla a menudo de los Chandrian y de Táborlin y sus dotes para conocer el nombre de todas las cosas, pero se habla de ellos en un entorno legendario. Y eso en un libro de estas características me ha parecido muy original, todo hay que decirlo.

Hubo sin embargo un trozo de la novela que me sacó de su habitual tónica universitaria y me contó una expedición a una ciudad cercana (¡no veáis lo que cuenta explicar sin poder contar nada para no destrozar el argumento!) en busca de unas llamas azules que Kvothe. La verdad es que esas ciento y pico páginas me aburrieron, no entendí el por qué del viaje ni el planteamiento del protagonista, si bien al final todo toma un leve sentido.

En fin, una buena novela de fantasía, que sin embargo se aleja de la vertiente fantástica en muchas ocasiones y nos acerca a otros géneros.

Ahora tengo una cita con el tercer volumen de «Milenium», a ver qué tal, ya os contaré.

7 comentarios:

Sergio G.Ros dijo...

Hola, Jesús.
Pues tengo ganas de leer este libro (pero es que no doy más de sí!!!), y tiene muy buena pinta y mejores críticas, incluyendo la tuya.
Nada, nada, que aproveche Millenium, ya nos contarás.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Buenas, Sergio,
hazle un huequecito, que merece la pena. Ya me contarás qué te pareció. En cuanto a Millenium, la verdad es que me tiene un poco enganchado, a ver este nuevo volumen cómo está.
Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

No me convence demasiado, pero se agradece el comentario.
Saludos.

B. Miosi dijo...

Interesante y minuciosa reseña, Jesús, voy a ver si lo consigo.

Un nabrazo,
Blanca

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Lola?
Bueno, como dice mi madre, para gustos, coores, je, je, que si a todos nos gustase lo mismo sería muy aburrido.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Gracias, Blanca,
si te haces con él y lo lees ya charlaremos a ver qué te pareció.
un abrazo.

Cristina Puig dijo...

Hola Jesús,

De nuevo estoy por aqui:) Buen libro, me encantó! aunque reconozco que el principio me pareció algo lento pero en general una muy buena novela de fantasía.

Un abrazo amigo,
Cris