sábado, 23 de enero de 2010

Retomando la actividad

Después del parón navideño y de un par de semanas que me he tomado de respiro ha llegado el momento de retomar el camino y he comenzado la segunda etapa de Nigromantia el lunes pasado.
Por un lado me estoy dedicando a escribir el segundo tomo de la trilogía, y por otro he comenzado la corrección del primero (con un título provisional de La Esfera Carmesí). Y es curioso, pero estoy consiguiendo de momento mantener esas dos tareas alejadas entre sí. El principal miedo que tenía cuando me planteé qué escribir a continuación fue que tramas, personajes y desarrollo de una de las partes influyese en la otra, y cuando he comenzado con la corrección me he dado cuenta de que tiene su propia vida y personalidad. Ayuda el hecho de que los argumentos transcurren por senderos diferentes, pero he de confesar que es un alivio.
Porque uno de los problemas que siempre he tenido es la corrección. Me cuesta reescribir una y otra vez, en parte porque tengo la impresión de que por muchas veces que lea un texto siempre me va a parecer que hay que cambiar algo, por lo que llega un punto en que me planteo no tocar más ese texto en cuestión, no quedándome tampoco satisfecho con esta solución.
Es evidente que he pulido mucho mis manuscritos, de vez en cuando cojo Neogen en su primera versión y me sonrojo de los errores garrafales que cometía, nombres cambiados y capítulos que por suerte tiempo después eliminé. Pero me supuso un enorme esfuerzo llegar a conseguir todo ello, y aún a día de hoy hay veces que me planteo echarle un nuevo vistazo.
Creo que esta vez sin embargo será más fácil. Neogen lo escribí durante cerca de cuatro años y espaciar tanto tiempo la escritura conlleva una lógica variación en cuanto a estilo, léxico e incluso madurez, y uno de los retos a los que me enfrenté con su corrección fue conseguir un estilo homogéneo, desechar expresiones que ya no utilizaba y conseguir que no se notase la diferencia entre los primeros y los últimos capítulos. Sin embargo, escribir La Esfera Carmesí me ha tomado apenas seis meses, por tanto ahora no me encuentro con ese problema, algo es algo.
Lo que me está sucediendo es algo muy curioso y que no creí que pudiera pasarme. Ya os conté que mientras escribía La Esfera Carmesí la experiencia me resultó muy diferente a la de los anteriores manuscritos, y pienso que ahora veo el resultado. El lenguaje es fluido, y a pesar de la celeridad con que rematé el proyecto no percibo la necesidad que tenía durante la escritura de mis dos anteriores trabajos (ya os conté que en aquellos años podía escribir de manera desaforada durante unas semanas y después no tocar el manuscrito en meses). Me siento, fijaos lo que os digo, casi más a gusto con este manuscrito y su corrección que con la escritura de Ka-Tel, que llegó a ser una carga en los últimos capítulos por todo lo que conllevaba aquel manuscrito.
Claro que llevo solo cinco capítulos corregidos, pero tengo pocas palabras o frases marcadas en rojo, y eso debe significar algo, ¿no?
Aunque me temo que cuando llegue al último tercio del manuscrito me encontraré con dificultades, claro está. Es la parte que me tiene menos convencido y ya sé que reescribiré por completo como mínimo un par de capítulos. Pero ya veremos cómo cruzar ese precipicio cuando lleguemos a él.
De momento, travesía lenta y calmada, con nubes en el horizonte pero que de momento se hallan lejos. Y que dure.

6 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Veo que has vuelto con energias renovadas.
Yo no soy capaz de escribir dos cosas a la vez, necesito toda mi concentración para lo que estoy haciendo.
Saludos.

Sergio G.Ros dijo...

Me pasa como a Lola, amigo, no soy capaz de hacer ambas tareas a la vez.
Seguro que lo consigues, se te ve muy alto de moral, y grandes energías. Es positivo que acometas la corrección y la escritura con esa fuerza.
Seguro que haces un gran trabajo.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Lola?
je, je, je, empiezo fuerte, a ver como acabo.
No, hablando en serio, es cierto que como he dicho las tramas son diferentes, pero no estoy del todo dividido porque los personajes son los mismos, y en cierto modo me ayuda a llevar las dos tareas. Además, básicamente encaro cada uno de los trabajos en un lugar diferente, de manera que no tengo acceso a los dos en un determinado momento.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Gracias por tus ánimos, Sergio,
de momento ahí andamos, avanzando un día en la corrección, otro en la escritura,...
Un motivo por el que me decanté por escribir la segunda parte de la trilogía y no la tercera parte de mi anterior tetralogía (sí, ya sé que es un poco lioso, ¡qué le voy a hacer!) es que, como he comentado a Lola, son los mismos personajes y el mismo entorno, lo cual me facilita (un poco) las cosas.
El caso es que si veo que no puedo llevar a cabo las dos tareas finalmente, pues supongo que me decantaré por la corrección.
un abrazo, compañero

Cristina Puig dijo...

Suerte con las correcciones.Yo también tengo esa sensación cuando releo lo que he escrito de querer cambiar cosas cada vez y nunca quedo contenta. Aunque yo no podría con dos cosas a la vez. No sé de donde sacas tiempo:)

Saludos

B. Miosi dijo...

Pues con esos ánimos, no veo cómo no puedas corregir dos y hasta tres libros a la vez, ja, ja,

A mí me sucede que puedo corregir varias novelas a la vez. Escribirlas en más difícil.

Besos!