jueves, 2 de julio de 2009

Silencio, se rueda

Rara vez me pierdo una película de la que he leído el libro. Me diréis que soy un poco masoca, y tenéis razón, porque lo cierto es que la impresión con la que salgo de la sala es tremendamente negativa, y las más de las veces me pregunto por qué me he gastado los euros que me ha costado la entrada (la última vez que me ha pasado ha sido con “Ángeles y Demonios”, buff… no comments).
Por el contra otras veces me ha sorprendido lo que he visto e incluso ha mejorado la experiencia del libro. Así, que yo recuerde sin pensar demasiado, me pasó con “La Niebla” de Frank Darabont, basado en un relato de Stephen King; o con “El Nombre de la Rosa”, empecé el libro dos veces, lo dejé (que el Umberto Eco a veces se pone infumable), vi la película y, como por fuerza pensaba que el libro debía ser aún mejor, lo volví a intentar, acabándolo por fin y pensando que había capítulos que eran un verdadero tostón y que me quedaba con la película (claro, que entonces tenía doce o trece años, tal vez si lo leo ahora mi impresión mude.
Recientemente he leído por varios blogs que con la primera parte de la afamada trilogía (o tetralogía, o lo que fuese) Millennium pasa lo mismo, que hay doscientas páginas que son un tostón y que verdaderamente la película coge la esencia de la novela (menciones de la segunda aparte).
Lo que me lleva a pensar en el hecho de transcribir el lenguaje literario al cinematográfico. Creo que lo principal es que el director debe ser amante de la literatura en general y del autor al que va a versionar en particular, además de trabajar con él, integrándole en el equipo para resolver posibles dudas que puedan surgir. Solo si respetas y admiras el trabajo ajeno eres capaz de plasmar en imágenes y con fidelidad las palabras. Evidentemente la palabra versión o la frase “basado en…” lleva implícito que el director se tomará ciertas libertades, algo incluso necesario puesto que un libro y una película no son compatibles la mayoría de las veces y hay que buscar las herramientas necesarias para que lo sean, al menos en parte. Pero de ahí a cambiar a los personajes, las situaciones y la esencia de una novela va un trecho. Una de las películas que menos me ha gustado por la poca fidelidad con el libro es “El Hombre de la Máscara de Hierro”, no reconocía los mosqueteros en ella, habían cambiado completamente con respecto a lo que había leído en la trilogía.
Un tema que he tocado a veces es el hecho de que un autor renuncie a la fidelidad de sus obras o a escribir lo que se le antoje a cambio de unos cuantos miles de euros o de ser comercial y estar de moda. Es lícito, evidentemente, y es cierto que el reporte económico es a lo que aspiramos la mayoría, pero a priori creo que no me gustaría que se variase la imagen que tengo de los personajes y de la trama.
Claro que no he recibido la oferta, dependiendo de los ceros tal vez mi idea variase, como supongo que nos pasa a la mayoría, Robert Redford ya nos enseñó que todos tenemos un precio.

6 comentarios:

JUAN dijo...

Me pasa como a ti: raramente salgo contento de una sala de cine donde haya visto una película basada en el libro que he leído, muchas veces no coinciden los personajes ni la trama.

Por ejemplo: en la última versión de la película Chacal, no coincide nada de nada.
En la novela el autor, Frederik Forshite, narra el atentado histórico que sufrió el general francés De Gaulle preparado magistralmente por la OAS.Un hecho real llevado a la pantalla en una primera versión que se adaptaba muy bien al original; pero en esta segunda película, el objetivo es la primera dama de los EE.UU, y el móvil algo totalmente diferente.
En Ángeles y Demonios no se ve nada del exclusivo modelo de avión que vuela a 5 match, ni se entiende el funcionamiento del acelerador de partículas y lo que es la antimateria como viene explicado en el libro.También e este caso prefiero la novela.
Hubo en los años sesenta una novela radiofónica que emocinanba tanto a los radioyentes que toda España se paralizaba durante su emisión cada tarde, y luego en la pantalla de cine no merecía la pena verla y todos salíamos defraudados.

En cuanto al rol del autor en estos casos es muy difícil: son los guionistas los que cortan el bacalao, y si no se hace tal como ellos dicen, no hay película.
La mayoría de las veces los autores consienten como mal menor: cobran y su nombre se hace famoso gracias al cine.
Me ha gustado el tema que has sacado hoy.
Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Como ya te he comentado en mi blog, cada uno se hace la idea que le da la gana con un libro; el autor seguramente tiene otra, y el director se inventa una mas que sea mas "cinematográfica". Por eso es dificil que nos guste la peli.
Normalmente yo, si veo una pelicula no leo el libro, y si leo un libro no veo la pelicula. Salvo excepciones, claro, como en el caso de Milenium, que me ha gustado mas la peli que la novela.
Un saludo.

Cristina Puig dijo...

Hola,

Me ha gustado el tema del post de hoy, da para mucho. Es cierto que la mayoría de autores "venden" su obra por unos cuantos miles de euros, y muchas veces es un bodrio lo que hacen. No he visto aún Ángeles y Demonios pero la verdad que por lo que voy leyendo me entran ganas de no ir:).Una de las pocas películas que me gustó el libro y la adaptación fue el Nombre de la Rosa (a mi el libro me encantó) y aun que reconoco que Eco a veces es un poco difícil de digerir es muy buen escritor y tiene cosas bastante buenas. Otro buen ejemplo sería la peli de Drácula; o El Señor de los Anillos (aunque el libro ems bueno es lo mejor de lo mejor). Aunque tb hay adaptaciones infumables y muchas que no puedo citar aqui porque me extendería. En mi caso, creo que me dolería mucho que mmi novela se viera despedazada en la gran pantalla y no sé si me vendería, la verdad.
Un abrazo,
Cris

Jesús F. dijo...

Hola Juan, ¿qué tal?
La película de Chacal no la he visto, ni he leódo el libro, por lo que no puedo decir nada de ella.
Con Ángeles y demonios, además de los detalles que comentas me faltan detalles como el diamente de los Illuminatti, o el final, cambiado con respecto al libro (aunque tampoco me hacía especial ilusión ver a Tom Hanks en plan heroico).
Un saludo

Jesús F. dijo...

Hola Lola,
es lo que comentas, la visión que cada uno tenemos, aunque bien es cierto que cuando cambian detalles de la trama ya su pera la subjetividad con que vemos la obra.
Con respecto a Millennium, creo que me saltaré el primero y pasaré al segundo, que me han comentado que está mejor.

Jesús F. dijo...

Hola Cristina,
coincidimos con El Nombre de la Rosa (la peli, no el libro, que cuando gasta páginas enteras a elucubrar sobre la risa dan ganas de buscar la hoguera más cercana, je,je).
Drácula también en su momento me gustó, aunque me quedo con el libro, sin amoríos. Pero debo reconocer que Coppola nos dio una interesante adaptación, y mucho más fiel que el resto de películas basadas en el conde.
Y el Señor de los Anillos no está mal, aunque para mí le faltan trozos y personajes muy importantes, como Tom Bombadil.
Un abrazo.