martes, 21 de julio de 2009

Reflexiones mientras corrijo

En estos momento, y a la vez que sigo con la nueva novela (por cierto nunca os he mostrado en el blog nada de lo que escribo, creo que la semana que viene toca ración de prólogo), estoy corrigiendo el segundo manuscrito de la tetralogía de La Fábrica, y está resultando ser lo más parecido a un viaje en el tiempo.

Empecé Ka-Tel, este manuscrito, hace seis años, dos meses después de acabar con Neogen, y lo acabé el año pasado. Ahora releyendo sus páginas vuelvo a sentir algo parecido a lo que viví mientras lo escribía: el énfasis con el que acometí el proyecto, las ganas de robar cualquier minuto sobrante para ponerme frente al teclado, la satisfacción cuando algunos de los puntos no resueltos de la primera novela quedaron aclarados, formando un puente entre ambas,…

Como supongo que os sucede a todos, disfruto escribiendo, creando personajes y mundos, y desarrollándolos. Esto tiene su lado negativo, y es el momento en que las últimas palabras se acercan, el momento en el que acometes ese último capítulo que te alejará de ese mundo que has creado. Ya hablé con anterioridad de la vida propia que toman los personajes, y ahora os voy a contar una anécdota.

Resulta que cuando estaba a punto de acabar la primera novela sabía que me separaría de algunos personajes de la tetralogía hasta el tercer tomo, y si bien el tramo final lo escribí en apenas dos meses y medio, parte de ese tiempo, en total casi dos semanas, lo dediqué a ese último capítulo. No quería escribirlo, y me ponía excusas para no hacerlo. Al final, claro, no quedó más remedio, pero os puedo asegurar que lloré bastante mientras me acercaba al último párrafo.

Mención aparte, claro está, para las veces que he tenido que matar a algún personaje. Son creación tuya, y es lógico que te encariñes con ellos, en cierto modo son tus hijos. Es duro escucharles hablar dentro de tu cabeza, imaginarles, sentirles cada vez más tuyos y un día tener que hacerlos desaparecer. Casi puedes oír sus reproches, o al menos a mí me pasaba. Y me sigue pasando. Ayer, durante la corrección del manuscrito, llegué a un capítulo en el que me despido de un personaje. No os voy a decir que lloré, no, algo he madurado en ese sentido, pero sí que sentí pena, y aunque no sopesé la idea de cambiar el capítulo, sí que pensé que la próxima vez escribiría algo de comedia o romántico, nada de muertes ni traumas, je,je.

En fin, que supongo que es lo bueno y lo malo que tiene escribir, que sabes que creas algo pero que más tarde o más temprano te acabarás despidiendo de ello, normalmente cuando escribas el consabido

FIN

12 comentarios:

JUAN dijo...
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JUAN dijo...

Yo creo que debes mentalizarte, tal como hacen los artistas falleros en Valencia: crean personajes de cartón piedra y les dan una efímera vida durante las fiestas para luego destruirlos con el fuego. Eso, para los turistas que van a verlos es una pena un enorme derroche de tiempo y dinero; pero para los artistas que los crearon significa confianza en su capacidad de creación: saben que son capaces de superar la calidad y esplendor de las obras quemadas con otras nuevas.
No sé si me hago entender, pero bueno...
Saludos.

Jesús F. dijo...

Hola Juan,
¡buf, no me veo con ánimos de poder hacer eso! ojalá pudiera verlo de ese modo, me costaría menos desligarme de ellos, pero me temo que en mi caso no funciona así, de todas formas gracias por el consejo.
¡Y muy buen conocimiento de Almuñecar y alrededores, que no te he contestado en la entrada anterior, ya añoro estar allí y llevo apenas un día!

un saludo

B. Miosi dijo...

Jesús, si la emoción que describes es la misma que imprimes a tus personajes, estoy segura de que tus novelas son buenas. A veces es difícil desligarse de los personajes, pero es indicativo que escribes con todos los sentidos.

Un abrazo,
Blanca

Cristina Puig dijo...

Hola Jesús,

Buen comentario el de Juan. Es cierto, a mi me ha pasado que me encariño con un personaje pero...tiene que desaparecer en la historia. Si te siy sincera odio que los personajes tengan que morir, aunque algunos de lo merecen:) pero, en serio, lo que yo he hecho es "matar a alguno momentáneamente", hacer creer que está muerto pero luego no lo esté:). A ver si nos adelantas algo, que estoy segura de que escribes genial!
Besos,
Cris

Jesús F. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús F. dijo...

Hola Cristina, la solución que das para tus personajes me temo que no me pueden ayudar, aunque es un recurso que pudiera ser que utilizase más adelante, en realidad he pensado en ello en alguna ocasíón. Ahora ando corrigiendo la entrada de la próxima semana, ahí voy a enseñar un poco de lo que escribo.
Un saludo, guapa.

Jesús F. dijo...

Hola Blanca, muchas gracias por tu amable comentario.
Por sierto, estoy en el último capítulo de "El Legado", ya te contaré.
Un abrazo.

g.l.r. dijo...

A mí me pasa algo parecido con los personajes que voy creando. Cuesta deshacerse de ellos, aunque con algunos - con los malos, entiéndeme-, casi resulta una gozada cepillárselos. Con otros te duele, lo pasas mal; sabes que ése tiene que ser su fin, pero te resistes a ser tú, precisamente, su verdugo. En fin, hay que hacerlo, todos lo sabemos, pero no deja de fastidiar.
Un saludo. Te leo.

Laura dijo...

Hola ^^ es la primera vez que me paso por tu blog.

Es duro cuando tienes que despedirte de un personaje tuyo. Sé que algunos eligen a las víctimas al azar y que otros tan solo los crean para ese fin. Yo, sin embargo, al crear un personaje eligo su destino después de pensar en su pasado y en su vida durante la obra. Es igualmente duro decirle adiós, pero al menos ya estás preparado.

¡Un saludo!

Jesús F. dijo...

Hola g.l.r.

Es cierto lo que dices, los malos son los que siempre son más fáciles de desechar, aunque siguen siendo creaciones de uno mismo y, oye, hay que reconocer que algunos malos casi son "mejores" que los buenos, al menos yo he disfrutado mucho con mis "villanos".
Un saludo.

Jesús F. dijo...

Hola Laura, bienvenida, siéntate y ponte cómoda, je, je.
Los personajes que he creado nacen con un fin determinado, no me ha pasado que un personaje se haya salido del plan que tenía fijado para él, y a pesar de saber que por ejemplo uno tenía que desaparecer en la página X, no me ha sido fácil, y siempre pienso que pudo ser más emotivo, o que pudo hacer algo más de lo que hizo para que no pareciese una muerte tan en vano,...
en fin, que como puedes ver me como la cabeza un poco con este tema.
Un saludo, y bienvenida de nuevo.