sábado, 11 de abril de 2009

Hoy va de cine

Tenía previsto hablar en esta entrada de la coedición y mi propia experiencia, llevaba desde el lunes fraguando en mi cabeza lo que iba a escribir y cómo iba a hacerlo, pero ayer por la noche algo trastocó mis planes.
Resultó que mi novia tenía ganas de ver una película, algo de comedia simplemente para pasar el rato, y nos decidimos por "No me pidas que te bese porque te besaré", de Albert Espinosa, basada en una obra teatral del mismo autor.
No voy a contar nada de su argumento, ni de lo que me gustó más o menos. Solo sé que, en un determinado momento, mi novia lloraba y yo tenía los ojos húmedos.
Y en ese momento fue cuando pensé en los buenos momentos que me había ofrecido el hecho de leer. Ya sea una novela de mil páginas, o un cuento de dos, he acabado llorando en ocasiones, o he sentido miedo, pena, o muchas otras sensaciones.
Es esa la meta de escribir, ser capaz de incidir en las emociones del lector. Y es difícil, puesto que no contamos con imágenes de atardeceres o bandas sonoras emotivas. Tenemos que hacer por tanto que la imaginación del lector sea la que trabaje, la que supla dichas bandas sonoras e impactantes imágenes.
Pero cuando lo conseguimos, cuando alguien nos dice que se ha emocionado leyendo un cuento, o que luego tuvo pesadillas con otro, la satisfacción te hinche, pues sabes que vas por el buen camino que por un momento has conseguido tocar el alma y/o el corazón de alguien sin necesidad de poner al actor guapo o la balada de moda.
Por cierto, recomiendo la película.

2 comentarios:

Cristina Puig dijo...

Habrá que ver la pelicula:) Yo pienso que es muy difícil hacer por parte del escritor que el lector sienta algo, transmitir algo que emocione y no deje indiferente. Y creo que, en mi caso, en la narrativa fantástica es muy bonito tener la posibilidad de crear personajes, situaciones, conflictos etc. con ayuda de la imaginación, hacer que el lector sea capaz de imaginar y sentir (a su manera) aquello que tu has imaginado es lo más grande. Al igual que en la música, en la pintura, en el arte en general ocurre lo mismo.

Salute! ah! y gracias por ese link

Jesús F. dijo...

En efecto, Cris, ahí está nuestro reto, conseguir emocionar. Creo que en el campo de la fantasía es más fácil que en muchos otros, como por ejemplo el thriller, en parte porque las historias que se tejen en el terreno fantástico suelen ser de amistad, camaradería, traiciones, y en general ahondan en los personajes, sin olvidar la épica.
Ya me tendrás al tanto de cómo va tu novela, un saludo enorme,

Jesús