domingo, 19 de agosto de 2012

Acerca de lo no planeado

Al final me había decidido a terminar de contar la historia de mis nigromantes, y aunque me da pena abandonar su mundo, era el proyecto que más me llamaba la atención en ese momento. Así que me senté, esbocé los primeros capítulos y, días después, comencé a escribir.

Me he quedado en el segundo capítulo, y hace días que no toco el manuscrito. Y la culpa la tiene un nuevo proyecto que, sin comerlo ni beberlo, llegó y ha arrasado con todo.

Es curioso, pienso que solo las personas que se dediquen a algo creativo como es escribir, pintar,...pueden entender esas oleadas de inspiración que a veces nos acometen y que hacen que los argumentos varíen, que crezca la importancia de algunos personajes y que incluso otros se rebelen e insistan en ir por un camino que no has trazado para ellos.

Siempre se dice que un escritor es un dios para su mundo, ya que él lo crea, decide quién lo habita y qué sucede en él. Yo confieso que ese control, por sugerente que pueda ser, me resulta también un poco aburrido. Me divierte mucho más que los personajes y las situaciones se desmanden; y tal vez eso sea improvisar, y que no debería cambiarse lo preconcebido salvo por razones de peso, pero cualquier cambio no planificado me supone un estímulo, ya que me da la oportunidad de viajar con los personajes a esa situación y disfrutarla casi como si fuese un lector más (otra cosa es que como siempre conozco el final de mis novelas, y en esa parte sí que me muestro inflexible y me niego a variarla, por lo que me pierdo la sorpresa de los desenlaces, je, je). Por eso mismo el proyecto de Aldeaespino, que ya da sus primeros pasos de la mano de cuatro compañeros escritores, me resulta tan estimulante, no saber qué voy a encontrar en sus historias y con ganas de ver de qué modo puedo conectarlas con las mías.

¿Y a vosotros, os pasa lo mismo, y os gusta que llegue un personaje respondón y os varíe los planes? Os doy la palabra, que mi nuevo manuscrito me espera y me está mirando de muy mala manera.

1 comentario:

JUAN dijo...

Pues considérate privilegiado, a otros no nos visitan las musas y sólo escribimos anécdotas o reseñas para no perder la costumbre.
Por otra parte el verano tiende a alejarnos del teclado: visitas de familiares en las vacaciones, salidas de copas, playas etc.
Lo que dices de la rebeldía de tus personajes me pasa con los poemas de mi otro blog: me pongo a escribir pensando una cosa romántica y sale un panfleto político.
Pues nada, amigo, a ver si les envía a los Mossos de Equadra a esos protagonistas díscolos y los metes en cintura. Abrazos.