miércoles, 3 de agosto de 2011

El trabajo más arduo

Efímero retorno, debí llamar a la anterior entrada, porque con el tiempo que ha pasado entre ella y esta nueva…
En fin, ya estoy de nuevo aquí, y aunque suene a excusa si no he podido pasar por aquí en gran parte ha sido por una cortita semana de vacaciones pasada en tierras granaínas y por el tiempo que estoy trabajando a la corrección de Neogen, que está resultando agotadora.
Hacía tres años que no tocaba el manuscrito, y al retomar la tarea ahora me he dado cuenta de lo que he evolucionado en estos tiempos. La última vez que lo corregí, éste se vio aumentado en casi sesenta páginas, así, para que se pudiese vender bien al peso. Ahora sin embargo he recortado en casi quince página, y aún me quedan cuarenta páginas por corregir de las que casi seguro que recortaré algo más, teniendo en cuenta que hay un capítulo que ahora considero redundante.
También me ha servido para darme cuenta de cómo ha cambiado la forma en que me expreso, he encontrado a alguno de mis personajes terriblemente pomposo y he tenido que darle (y darme) una cura de humildad.
Y eso por no hablar de errores vergonzosos y sonrojantes que se me pasaron por alto con anterioridad y que me han dado bastante vergüenza, todo hay que decirlo.
En definitiva, que este trabajo de corrección, que de por sí ya odio bastante, me está resultando mucho más problemático que el de Nigromantia, y me está tomando más tiempo del que en un principio pensaba, y eso que ya tengo mono de seguir escribiendo, que me he forzado a dejarlo hasta que termine la corrección, pero hay días que me pongo frente al portátil y no soy capaz de avanzar ni un párrafo.
Algo bueno sin embargo tiene esta situación, y es que estoy revisitando aquel universo que ideé para la trama de Neogen, un escenario radicalmente distinto al de Nigromantia, y volverme a encontrar con Susan o con Kate hace que me dé cuenta de lo mucho que he postergado la continuación de la saga, hasta el punto de que me planteo retomarla cuando acabe el segundo volumen de Nigromantia. Pero eso será en un futuro a medio-largo plazo, al paso que voy.
Antes de despedirme quiero recomendaros la página web (y el blog) de Armando Rodera: www.armandorodera.com y «Aventuras y desventuras de un escritor novel», tenéis el enlace a la derecha, en «mi lista de blogs». Allí podréis encontrar por ejemplo un extracto de su novela publicada en formato electrónico El Color de la Maldad, así como el modo de adquirirla a un precio realmente asequible. La verdad es que me he leído dicho extracto y, mediante una correcta prosa he sido sumergido en una trama que engancha desde la primera página, un thriller ambientado en lugares reconocibles que espero poder finiquitar en breve (Armando, te comentaré por correo electrónico mi impresión final, ¡pero qué mal cuerpo me has puesto en algún momento, compañero!).
Y nada más por hoy, hasta pronto (espero).

5 comentarios:

B. Miosi dijo...

Hola!!

Al leer tu crónica me he identificado plenamente. Hay novelas que quisiera no haberlas escrito, por lo malas que quedaron, y es que por más que se corrijan siempre quedarán errores. Llevo casi dos años tratando de corregir una novela que escribí hace siete, y he descubierto que debo reescribirla para que quede medianamente decente.

Besos!
Blanca

Lola Mariné dijo...

Si bien es aconsejable dejar que una novela repose un tiempo (yo creo que un mes o dos es suficiente), recuperar algo que escribimos hace años es mucho mas complicado.
Como dices, ha cambiado nuestra forma de escribir, hemos crecido, hemos madurado, y lo mas normal es que nos sonroje...
Entonces hay que reescribir, que es mucho mas dificil que escribir de primeras o corregir.
Asi que ánimo.

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Blanca?
Uff...yo hasta el punto de reescribirla no he llegado, es más, creo que ahora no sería posible. Lo que sí que he hecho ha sido sacar las tijeras de podar y cortar sin miramientos.
Un abrazo desde el otro lado del charco, compañera.

Jesús F. dijo...

Buenas, Lola,
me he encontrado todo eso que comentas, y lo malo de todo ello es que me lleva a pensar que entonces jamás estaremos contentos al cien por cien de lo que hemos escrito, pues siempre con la visión de la experiencia obtenida a posteriori encontraremos cosas a cambiar.
En fin, habrá que vivir con ello.
Un abrazo, y hasta la semana que viene.

Armando Rodera dijo...

¡Qué sorpresa, Jesús! He estado de vacaciones y no me había pasado por tu blog, por lo que desconocía la mención que hacías de mi obra.

Puedes comentarme lo que quieras, por supuesto. Agradezco tu interés en mi novela, ya me contarás si después de esos primeros capítulos te atreves con el resto.

En cuanto a las revisiones y correcciones, a todos nos pasa. Es un trabajo ingrato, a mi no me gusta nada, pero es la única manera de sacar un texto medio decente. Así que mucho ánimo.

Un abrazo y feliz finde.