viernes, 8 de octubre de 2010

La Espera (así, con mayúsculas)

El domingo tenía pensado dedicar un rato a la entrada semanal de este blog cuando circunstancias referentes al embarazo de mi pareja me han tenido hasta ayer de peregrinaje al hospital. Ahora tanto la madre como el niño están bien y, después de que se me haya pasado el susto me puedo sentar un rato frente al teclado.

El caso es que tenía pensado hablaros sobre la situación en la que te encuentras cuando has enviado un manuscrito a una agencia, o a una editorial, y ves cómo pasa el tiempo y no recibes respuesta. La temida Espera.

Es un hecho que tanto las unas como las otras están colapsadas, y aunque informen de unos plazos estimados de respuesta casi siempre van a superarse. Así que cuando les envías algo debes cargarte de paciencia, lo que no implica que no estés nervioso, que no tengas la sensación de que se han olvidado de ti o de que no tengas ganas de coger el teléfono o escribirles para saber qué ha sucedido con tu envío. Desechar esas ideas en la medida de lo posible, por lo que yo sé siempre contestan, aunque sea tarde, o si no ellos mismos ya te avisan de que pueden no hacerlo.

El caso es que no voy a extenderme más en este tema y en cómo me sentía, porque ha sido sentarme, echar un vistazo al e-mail y ver ahí el ansiado y a la vez temido e-mail: la respuesta.

Temblando lo he abierto y ha servido para arreglarme el día. En su día envié a una agencia parte de mi último manuscrito y en su e-mail me informan de que desean que les envíe el resto de la novela.

Sé que es un pequeño paso, pero ¿qué queréis que os diga? Sientes que has superado esa primera barrera, ese primer escollo con el que nos encontramos muchos escritores. Siento que estoy un poquito más cerca de la meta, aunque también es cierto que sigo viendo dicha meta muuuuuuy lejos todavía.

Pero bueno, poco a poco se hace el camino, ¿no?

Ahora os dejo, me he propuesto dar un último paseo por la novela antes de enviarla, que siempre hay alguna coma o algún acento que se escapa.

11 comentarios:

Lola Mariné dijo...

¡Enhorabuena!
que te pidan el manuscrito no es un pequeño paso, es muy grande.
La espera es angustiosa, se lleva mejor escribiendo otra cosa, a mi es lo unico que me permite evadirme.
¡Animo!

Sergio G.Ros dijo...

Pues me alegra que todo haya ido bien, Jesús. Lo primero es lo primero, y respecto a lo de enviar manuscritos y esperar.. .me siento plenamente identificado. Que tengas mucha suerte con ese manuscrito que es como una pequeña nave mandada a otro planeta..

Antoni Ramos dijo...

Enhorabuena y que este paso no sea el último!!! a ver si vemos tu novela publicada!!!

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Jesús. Las buenas noticias son un caramelito. Sé paciente, es solo el primer paso. ¡Suerte!

Un saludo

Jesús F. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Lola?
Muchas gracias por tu comentario, ahí ando, con otra novela al retortero que me sirve para desconectar de la situación.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Hola Sergio, ¿qué tal el pequeñajo?
Creo que la parte de la espera es la que peor he llevado siempre, más que la corrección (que ya de por sí es una etapa ardua). Lo que sucede con la espera es que no es algo que tú controles, depende de otros. Pero bueno, es un mal necesario, ¿no?
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Bienvenido, Antoni!
La verdad es que te confieso que aún veo lejos el momentio que mencionas, aunque está claro que ansío que llegue. Pensar en ello me da un poco de vértigo, por así decirlo.
Un saludo.

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Blas?
La verdad es que me conozco la situación, me sucedió con la anterior novela y al final se me cayó. Es bueno ser consciente de la situación (aunque es obvio que te alegras cuando sucede).
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

No sabes cómo te entiendo, Jesús!! A mí tampoco me gustan las correcciones, pero lo de la espera ya es desesperante, valga la redundancia.

Estoy de acuerdo en que es un pequeño gran paso el que te pidan el resto del manuscrito y más en esta época, así que ya sabes: paciencia.

Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Gracias, Armando,
ya tengo la mochila cargada de paciencia, je, je, y que conste que también odio las correcciones, me vuelve loco que cada vez que leo un párrafo me dan ganas de cambiar tal o cual palabra.
Un abrazo.