martes, 2 de marzo de 2010

Después del anochecer

¿Os he dicho ya que odio mi conexión a internet?

En fin, corramos un tupido velo sobre la semanita que mi querida compañía me ha dejado sin este mundillo, hoy vengo a hablaros del último libro que he leído de Stephen King.

Después del anochecer es un libro de catorce relatos, alejado por tanto de los mamotretos (por el grosor) a los que nos tiene acostumbrados.

Ya en el prólogo dice que había perdido las ganas y el hábito de escribir relatos, lo cual me hizo erizar el lomo cuan gato, preparándome para la sensación de haberme gastado veintidos euros a lo tonto.

Ahora, recién acabado el libro, me siento de esa manera.

Es cierto que inconscientemente comparaba este libro con joyas como en el Umbral de la noche o Pesadillas y alucinaciones, y la verdad es que los primeros cuentos no son nada del otro mundo, aburriéndome alguno de ellos (en particular los basados en relaciones matrimoniales, tema recurrente durante el libro).

Otras historias, de corte más sobrenatural, cumplen el papel de dejarte ligeramente acongojado, tal es el caso de Willa, si bien el relato que peor cuerpo me puso fue el de Un sitio muy estrecho (y no, tranquilos, no contaré nada).

Sin embargo hay dos relatos que sobresalen por encima del resto, según mi opinión. El primero de ellos es El gato del infierno, el cual fue escrito décadas atrás y por tanto bebe de las fuentes que le llevaron al éxito. Cuento potente, desagradable a ratos y con su sentido del humor (negro, muy negro) característico.

Aunque si hablamos de volver a las fuentes originales, nada mejor que N, un relato que, mediado el libro, insufla no un soplo, sino toda una ventolera de aire fresco. Mediante N volvemos atrás en el tiempo, ya no solo a la época en que escribió La niebla, sino mucho más atrás, cuando Lovecraft asustaba con sus relatos y los primigenios campaban a sus anchas por Arkham. Solo por el hecho de haber leído esta joyita que escondía el libro me ha merecido la pena reconciliarme con el resto del libro.

En fin, una montaña rusa escrita, momentos altos y momentos muy bajos. Desde mi punto de vista un libro a tener...en tapa blanda.

Lo mejor: Que King es muy consciente de que ha dejado de lado la escritura de relatos y que simplemente sintió el gusanillo tras actuar de jurado en un certamen de relatos. N.

Lo peor: algunos relatos soporíferos, mediocres y predecibles.

Ahora a por el siguiente libro.

4 comentarios:

Lola Mariné dijo...

¡Hay que ver esto de Internet!¡jajaja!
No puedo opinar porque nunca me ha interesado Stephen King, salvo el libro que ya mencioné en mi blog.
Saludos.

Armando Rodera dijo...

A mí si me ha interesado Stephen King desde hace muchísimos años, Jesús. Pero reconozco que sólo he leído novelas y su famoso "Mientras escribe".

No soy mucho de relatos, ni para leerlos ni para escribirlos. Pero me ha gustado el análisis que has hecho de este volumen.

Ah, y lo de internet en este país clama al cielo. Yo también me estoy pegando con los proveedores cada dos por tres.

Un saludo

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Lola?
Bueno, por lo que has podido leer en mi reseña tampoco es un buen libro para comenzar con el señor King, si algún día te animas me lo dices y te recomiendo un par de libros.
un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Buf, Armando, pues mi enfado no hace más que aumentar, cada dos por tres me deja colgado el dichoso ordenador! En fin...
La verdad es que sus últimos libros de relatos dejan que desear (aunque tampoco algunas novelas de los últimos tiempos son lo mejor que ha escrito, suerte que me reconcilié con él con Duma Key), pero bueno, es que puso muy alto el listón con sus primeros libros.
Un abrazo, compañero.