miércoles, 5 de agosto de 2009

Una semana rara

Hace mucho calor en Barcelona, y encima en la zona en la que vivo, a pesar de no estar en la costa, sí que tengo bastante humedad, es decir, todo lo malo y nada de lo bueno de estar cerca del mar.
Por ello tal vez llevo días que no me encuentro con fuerzas, o ganas, para abordar un nuevo capítulo de la novela que hasta hace tan poco tiempo llevaba tan bien. Hace poco Elisabet, a cuyo blog Andanzas de una escritora en busca de editorial podéis acceder desde aquí al lado, hablaba de los talismanes y la música que a todos nos ayudan a concentrarnos a la hora de ponernos frente al teclado. Yo hago uso del mío, pongo el reproductor de música con mis mp3 predilectos y me siento confiado, a la vez que pienso que los que nos dedicamos a escribir somos muy supersticiosos, tenemos cantidad de ritos y manías.
Y ni por esas, escribo un par de líneas y me levanto frustrado de la silla, directo a la ducha bien fría para quitarme el calor, aunque sea por unos minutos.
Y en eso que ayer, caminando por la calle, yendo a trabajar, me asalta una idea. Como siempre, una visión de algo cotidiano, que hace que en ese momento brote una historia, un pequeño cuento. En fin, que os podéis imaginar el día que pasé, contando los minutos para que se marchase mi jefe y poder escribir, pues verdaderamente sentía la necesidad de hacerlo, y sentía, por raro que pareciese, que debía escribirlo allí, en el Hotel (por si nol o he contado nunca, que creo que no, soy subdirector en un Hotel), no en mi ordenador ni con mi música.
Resultado, en media hora cuento terminado (cuatro folios, no es muy largo, eso sí), y esa sensación de plenitud que uno tiene cuando acaba algo, sea un cuento o una novela de cuatrocientos folios.
Llegué a casa y se la entregué a mi novia, que muy a su pesar está obligada a leer todo lo que escribo (y os aseguro que ella es más de Cumbres Borrascosas que de El Resplandor, por lo que lo lleva un poco mal, sinceramente. Bueno, pues como os contaba lo leyó y le encantó (es un decir, el cuento es de miedo). Y la pobre se ha pasado toda la noche con pesadillas, esta mañana me miraba con muy mala cara antes de irse a trabajar.
Aprovecho para deciros que una vez lo revise, enviaré el cuento a la página de Horror Hispano, www.h-horror.com. Es una página que, por cierto, recomiendo a los amantes del terror y del suspense, de todas formas otro día hablaré de ella, pero os adelanto que se pueden subir relatos, y que incluso ya cuenta con un primer número de su fanzine.
Total, que todo esto para contaros que, como supongo que os pasa también a muchos de vosotros, uno no escribe lo que quiere, sino lo que puede.

12 comentarios:

JUAN dijo...

Simpática entrada, ¡ja,ja, ja! Llevo varios meses que no escribo en mi novela, me paso el día enganchado a los blogs, el mío y el de mis amigos. Esto tiene que cambiar, me digo, pero no modo.
Es que uno debería poder aislarse en una isla para escribir, tal como hacen los cosnagrados, que dicen se van a un país lejano para escribir sus novelas.Está uno meditando en una frase, en una historia, y llega la mujer: No te olvides de que tenemos que ir al banco. tenemos que ir a Carrefur, al médico, al piso de los niños, debes sacar al perro antes de que apriete el sol, el teléfono que suena sin parar, la vecina que me pide un poco de hierbabuena de la que mi esposa cría en macetas...
Así no hay manera.
Bueno, pues te deseo éxito en el envío a esa página terrirífica. Saludos.

Teo Palacios dijo...

Jo, y yo una semana buscando hotel en Bcn... ¡estas cosas se avisan, hombre!

B. Miosi dijo...

Jesús, tu deseo de escribir después de un período de sequía literaria sería tal que lo hiciste en el trabajo, donde se tienen tantas presiones y motivos para perder el hilo.

Sólo por eso presiento que tu cuento de cuatro folios, (que no son pocos) debe ser bueno. Espero que nos digas cuando haya sido publicado en Horror Hispano para leerlo.

Un abrazo,
Blanca

Jesús F. dijo...

ja,ja,ja, Juan, cambia el Carrefour por el mercadona y el hecho de que no tengo niños ni plantas y vemos que estas mujeres nos hacen pasar por cosas muy parecidas.
Yo ya lo tengo decidido, si algún día puedo dedicarme a escribir, y voy corto de tiempo, a Almuñecar, que como comenté tienen allí mis padres una casita con una galería con vistas al mar que ya me imagino poniendo allí una mesa para el portátil, je, je.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Vaya, Teo, qué pena!, ya leí en tu blog que vienes. Bueno, si te sirve de consuelo no estoy en Barcelona capital, sino a 15 kilómetros (pero te habría hecho buen descuento, je, je). De todas formas si no tienes aún dímelo, hay varios hoteles de mi cadena en Barcelona y te puedo buscar habitación en uno.
Un saludo.

Jesús F. dijo...

Muchas gracias, Blanca. En este momento, cuando acabe de revisar un poco el correo, me pondré manos a la obra con él y entre hoy y mañana espero tenerlo pulido y lo mandaré a la página. Ya me contarás qué te parece.
Un abrazo.

Cristina Puig dijo...

Hola Jesús,

Espero que podamos leer tu cuento en breve, envié un relato a la web donde lo vas a enviar y está muy bien como dices para los amantes del terror. Lo del trabajo suele pasar jeje, lo peor es que yo a veces escribo cuando no tengo nada de trabajo:)))y no debería escirbir allí. Un abrazo,
Cris

g.l.r. dijo...

Hola, Jesús. Espero tu cuento con impaciencia. El trabajo que están haciendo los de Horror Hispano es digno de admiración. Yo he recibido el primer número y aparecen relatos realmente buenos e interesantes. A mí me han publicado dos para la segunda recopilación, y la verdad es que me ha hecho mucha ilusión.
Bueno, lo dicho. Espero con impaciencia.
Un saludo.

Lola Mariné dijo...

Lo que hace el calor ¿eh?
Seguro que ese relato escrito con esa necesidad perentoria te ha quedado estupendo. A ver si podemos leerlo pronto.
¡Pobre, tu novia! A mi hijo y a mi mejor amiga les pasa lo mismo...
Yo, cuando no puedo escribir me pongo a leer, me entra una envidia horrorosa y me pongo a escribir como una loca, jajaja.
Saludos.

Jesús F. dijo...

Hola Cristina, ahora es lo que me pasa, ando corto de trabajo, pero debo estar allí, por lo que debo confesar que sí que voy escribiendo. Llevo siempre mi USB encima, y solo tengo que enchufarla. EL cuento desde hoy está disponible en Horror Hispano.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Hola g.l.r.,
spongo que tuyos son los relatos "Confesiones..." y "la belleza..." los echaré un vistazo y te diré qué me parecen.
Un saludo.

Jesús F. dijo...

¿Qué tal, Lola?
ja,ja,ja, veo que todos tenemos allegados sufridos... bueno, ya se les pasará cuando les hagamos millonarios, ya lo verás, je, je.
Un abrazo.