jueves, 13 de agosto de 2009

¿Dónde habrá ido a parar?

Ayer, viendo una película por la noche, me sucedió lo que de un tiempo a esta parte me sucede con más frecuencia. Sabía, a los veinte minutos de película, qué iba a suceder. El problema es, como os he dicho, la frecuencia con la que últimamente me pasa. También me ocurrió lo mismo con el último libro que leí (no con el penúltimo, Blanca, ese sabes que me gustó, je, je), a trescientas páginas del final sabía por dónde iban los tiros.

Parece que la palabra remake está de moda últimamente, por todos lados veo coches fantásticos, sensaciones de vivir, asaltos a trenes Pelham,… Ya lo último, se prepara una película de esa excelsa serie de David Hasselhof y Pamela Anderson, ¿ya adivináis cuál?

El problema es que pienso que nos hemos apalancado, si algo funciona tratamos de alargarlo o, si tiene ya unos añitos, preparamos un remake y ya está. Y esto no solo sucede en el cine y la televisión. También en el mundo de la literatura que me encuentro que escritores reconocidos se reescriben con más frecuencia, o se apalancan en una temática y no salen de ella, ya que saben que es lo que les da fama, público, y dinero.

Dicen que todo está escrito, y tal vez sea verdad, pero hay formas de reescribirlo, se pueden dar diferentes enfoques o buscar otros medios, dar salida a tu idea de manera novedosa y original. Cualquier cosa mejor que, pienso, copiar o calcar sin más.

Vivimos por tanto en una sociedad en la que, salvo por honrosas excepciones (hay cierta serie sobre una isla que…), la imaginación parece haberse ido de vacaciones. Y lo más gracioso de todo el asunto es que simplemente lo parece. Hablando de literatura, he leído escritos que he leído de gente que pasa por aquí y a cuyos blogs podéis acceder desde aquí al lado, y os puedo asegurar que son buenos, y que no desmerecen para nada a según qué novelas o guiones cinematográficos. Pero somos noveles, y aunque algunos ya están dando sus pasitos, y otros esperamos darlos dentro de poco, ahí estamos, en un punto en el que prácticamente no existimos. Paradójico, ideas sin voz y voces contando incesantemente lo mismo, ¿en qué mundo vivimos?

Bueno, eso está claro, en el de grandes hermanos, sálvames y operaciones triunfo. Más circo y más pan, ya lo decían Amistades Peligrosas.

En otro orden de cosas, y aprovechando para hacerme un poco de propaganda, je, je, tras registrar el cuento del que os hablé la semana pasada, lo envié a la página de Horror Hispano (www.h-horror.com) y desde hoy podéis leerlo allí, o sea que ya sabéis, a acribillarlo.

4 comentarios:

JUAN dijo...

"Sabía, a los veinte minutos de película, qué iba a suceder. El problema es, como os he dicho, la frecuencia con la que últimamente me pasa."
Pues ya somos dos, Jesús, a mí me sucede lo mismo.
Estoy leyendo un libro o viendo la serie de televisión "Amar en tiempor revueltos" y a veces, muchas veces, le anuncio a mi esposa que está al lado lo que va a aparecer a continuación.
Y es que como, bien dices, todo está ya trillado, no se esfuerzan en crear algo nuevo.
Un ejemplo:
No conocía a C. Ruiz Safon cuando mi hija me regaló el libro "La sombra del viento", el cual fue un revulsivo en un momento de apatía por la lectura. Me encantó tanto que me lo bebi en dos días.
Enseguida lo adopté como autor favorito y busqué otras obras suyas: "La trilogía de la Luna", compuesta de tres libros de trescientas páginas cada uno. Pues bien, en cada uno de ellos el tema se desarrolla en un viejo caserón ubicado cerca de la playa. Una familia de la ciudad lo alquila y entre ellos siempre hay una joven que se enmora del chico marginado del pueblo.
Un castillo junto al acantilado con misteriosos habitantes que se convierten en formas que deslizan como el agua o como sombras por todas partes. Siempre el chico salva a la chica de morir ahogada, etc..
Cuando has leído el segundo tomo ya sabes de qué trata el tercero; yo lo dejé sin abrir.
Hablando de blogs,te doy la razón en lo que dices: hoy he descubierto uno que es una joya lieraria, cuyo autor ha ganado más de cincuenta premios por toda España, entre ellos el de Ignacio Aldecoa. Son premios locales que no son muy conocidos y que sólo sirven para satisfacer el ego del autor y aumentar su currículo, pero la verdad es que sus textos no desmerecen en nada los de autores consagrados. Y la mayoría de las veces los supera en calidad e interés.
Lo he agregado a mi lista: "Cuentos de César Lamara". Te invito a echarle una ojeada.
Saludos.

Jesús F. dijo...

Hola Juan, te pasó lo mismo que a mí, con el mismo autor, además. La verdad es que "El Juego del Angel" me defraudó, ya "La sombra del Viento" me pareció un poco previsible, pero cuando comencé "El Juego..." pensé que esa vez sería diferente, que tenía un as escondido, y no fue así, resultó ser justo lo que me esperaba. Te haré caso y pasaré por el blog que me comentas, gracias por la información.
Un abrazo.

Cristina Puig dijo...

Hola Jesús,

Creo que has tocado un tema muy interesante. Hoy me toca ver "Ángeles y Demonios", espero que no me ocurra lo mismo que a ti, aunque me temo lo peor, creo q si será algo previsible. Con los libros últimamente tengo suerte, "El nombre del viento" me agradó bastante, lo encontré bastante original, a diferencia de muchos libros de fantasía.
Pero, en general es cierto como bien dices a veces "la imaginación parece haberse ido de vacaciones" a veces jeje. Al escribir en muchas ocasiones tratas de crear algo nuevo pero inconscientemente lo más probable es que escribas algo que ya está inventado, al menos eso me pasa a mi mucho. Por cierto, voy de cabeza a leer tu relato en Horror Hispano, el fanzine q sacaron quedó genial.

Un abrazo y buen finde!
Cris

Jesús F. dijo...

Hola Cristina, ¿qué te pareció la película? ya te di mi opinión sobre ella cuando la vi.
Ando detrás de "El Nombre del Viento" yo también, me han dicho algunas personas que está muy bien. Pero de momento estoy inmerso en la lectura por segunda vez de la trilogía de "El Juez del desierto" de Christian Jacq.
Evidentemente todos consciente o inconscientemente tomamos ideas ya usadas, el truco está en contarlo de manera diferente a como siempre se ha hecho.
Y ya me contarás qué te pareció el cuento.
Un abrazo.