domingo, 20 de septiembre de 2009

Preguntas a hacerse

Terminas una novela y te haces muchas preguntas: ¿gustará, no gustará?, ¿retoco este capítulo, o aquel otro?, ¿tendré suerte y alguien me publicará?…

Evidentemente son preguntas que debemos hacernos, pero en estos tiempos (tal vez también en anteriores, si bien me da la impresión de que no fue así) hay una pregunta primordial que muchas veces no caemos en preguntarnos. Es: ¿Es comercial?.

Hoy en día, en este mundo de modas, es común ver cómo a un bombazo literario le siguen multitud de clones (no quiero sacar de nuevo los ejemplos que escribí en la entrada anterior, pero os desvío a ella). Porque es lo que se lleva, lo que vende y lo que por tanto la gente compra. ¿Cuántos libros habéis leído o visto en cuya portada o contraportada lo comparan con otros similares? El último caso que me encontré fue ayer en la FNAC. Un libro en cuya portada tenía pegada una estridente pegatina (por cierto odio este tipo de cosas) en la que decía literalmente : “Un libro cuyos fans de Stephenie Meyer” no deberían dejar de leer. Flipante. Tal vez el libro sea malo (posiblemente lo sea si deben usar el reclamo del nombre de la Meyer para atraer), pero eso no importa. Lo que importa es que está ahí, en primera línea de la librería. Y que dos chicas en ese momento lo cogen y tras echarle un vistazo se lo llevan.

Entonces a mí me da por pensar en la calidad de gente que pasa por aquí, o he conocido en otros foros o blogs, y pienso que no es justo. Llamadme ingenuo, pero no creo que una novela de vampirillos copia de otra tenga que tener más éxito que alguna de las cosas que he leído incluso hoy mismo. No es que no valore el original, para gustos, colores; además ya defendí la existencia de todo tipo de literatura si creaba afición en la anterior entrada. Lo que me parece mal es el oportunismo.

Pero es comercial, se ha presentado en el momento justo y va dirigida al mercado actual. Y el escritor o escritora (de la rabia que sentí ni me paré a mirarlo) seguro que ha sido bien retribuido, eso está claro.

Quiero añadir que evidentemente que habrá excepciones, también eso está claro, y habrá gente que publique aunque no siga las normas establecidas; pero pienso que se tratan de una excepción debido a su calidad literaria. No hay que olvidar que el agente o editor de turno representa a una empresa, y el fin último de una empresa (privada) es dar beneficios. Y estos se consiguen ofreciendo lo que el público demanda.

Así que por otro lado me trago la rabia, me planteo un punto de vista diferente (tal vez más realista), y me aprendo la lección. Cada vez que escribo algo, incluso la novela que me ocupa ahora, me pregunto si es el momento adecuado o no para presentarla, y a quién lo hago. Incluso si se lleva un tipo determinado de literatura y queremos vivir de ello, no considerar lo que escribimos como una afición , tal vez debamos escribir algo de ese tipo. Lo importante es hacerse un hueco en el mundillo; si somos buenos ya podremos escribir más adelante lo que se nos antoje (suena mal, lo sé, y en este punto admito críticas, objeciones,...que pienso que es un buen tema para debatir).

Quién sabe, tal vez algún día escriba una novela de vampiros. O de Belén Esteban, que también se lleva (y lo digo absolutamente en broma, que esta mañana haciendo cajas de la mudanza me golpeé la cabeza, pero no me he quedado tan trastocado).

13 comentarios:

Deusvolt dijo...

Hola, Jesús.
Por lo visto tu camino y el mío discurren por senderos paralelos, amigo. Tus reflexiones son muy parecidas a las mías y a las de otra gente de foros y blogs. Es un lamento que nadie escucha, sobre todo los que tienen la sartén por el mango: editoriales y agentes. El coordinador de la tertulia literaria a la que asisto, me dijo algo parecido a la conclusión que acabas de comentar: que escribiese un libro de lo que se llevara en el mercado. Básicamente que invirtiera la forma de concebir la obra: es decir, que escribiese lo que las editoriales quisieran leer.
Ojo, no me ofendo, ni nada, ni mucho menos, porque sé que él lo dijo con muy buena intención y posiblemente con gran dosis de acierto. Pero yo no soy un autómata, y mi inspiración no me viene de lo que yo quiero o deseo, me viene y punto. Además, no es tan fácil: si lo fuera cientos de miles de personas acertarían, y la experiencia empírica dice que editoriales y agencias sólo escogen un 5% de los manuscritos que llegan. Ah, y para terminar con este rollo querido amigo, te cuento una anécdota: mandé mi tercer manuscrito, una novela de terror, a diferentes agencias y editoriales. Una editorial, experta en el sector, me pidió el manuscrito (al principio solo mandé sinopsis) y después de varios meses me contestó rechazando la propuesta: ¿por qué? Pues mira, me dijeron que la historia estaba bien narrada, que era amena y bien escrita, pero que el tema, el tema no era muy original porque trataba cosas como la lucha entre el bien y el mal, salían vampiros y cosas así...
REsumiendo: hagas lo que hagas siempre habrá una razón para rechazarte. Dependes del gusto de una persona, o de varias. Y de tener un poco de suerte también.
Un abrazo y buena entrada.

Jesús F. dijo...

Muchas gracias, Deusvolt, por tu comentario (y no considero que sea un rollo).
Por supuesto que escribir sobre vampiros (por seguir con el ejemplo) no es la panacea ni te asegura nada, pero creo que te abre puertas. Como mínimo al anunciar la temática pienso que te leerán de manera diferente, tal vez con más atención.
Pero estoy contigo en que no podemos escribir lo que queremos, sino lo que nos viene.
Un saludo.

Lola Mariné dijo...

Tienes razón en lo que dices, Jesús.
Una editorial es un negocio y lo que quiere es tener beneficios, por eso apuesta por lo que ve más vendible.
Pero yo personalmente no sería capaz de poner mi dedicación y mi energía durante meses en escribir algo que no me interesa solo porque es lo que se lleva y a lo mejor es mas facil que me lo publiquen; lo que tampoco es seguro por el mero hecho de apuntarte al carro de la moda del momento.
Para ganar dinero (aunque sea poco) ya tengo mi trabajo. Escribir es un placer y no quiero que deje de serlo nunca para convertirse en una obligación que acabaria asqueandome.

Deusvolt dijo...

Estoy con Lola, por eso no hice caso de lo que me aconsejó el coordinador. Escribo lo que quiero escribir, y si conincide o no con las modas será puro azar.
Por cierto, como dije, mi manuscrito tenía demonios y vampiros, además de temas de Hitler, como ves, los tres ingredientes estaban y están de moda hoy, y no sirvió para nada, de hecho, fue por eso por la que me rechazó un editor.
Aunque al menos tuvo la deferencia de mandarme un comentario personal, que ya es algo.
Un saludo.

JUAN dijo...

Interesante tema, Jesús.

Eso de escribir sobre lo que desean las editoriales porque es lo que se vende en determinado momento está magistralmente explicado en la novela "Soy un escritor frustrado", de Jose Ángel Mañas, (que fue finalista del Premio Nadal con "Historias del Kronen"), donde además de escribir una bonita historia descubre los trapos sucios que acompañan al mundo editorial y los concursos.
Mi novela está basada en una historia real, y algunos compañeros de foro en Bibliotecas Virtuales me aconsejaban eliminar el final debido a que resultaba muy trágico y las novelas deben acabar bien y todos felices.

Pero yo mantuve el final porque para mí y mi familia y los que vivieron esa historia era la realidad.
La que estoy revisando es lo mismo, puedo cambiar las frases o el estilo, pero no la historia en si.Aunque se lleve otros tres años en el cajón.
Saludos.

Jesús F. dijo...

Hola Lola,
personalmente, y si te soy sincero, con mi actual novela me ha planteado la situación, es decir, he tratado de escribir siguiendo las pautas del mercado, pero la novela continuamente se salía de los moldes y he tenido que reescribir. Ya decía que se escribe lo que se puede, no lo que se quiere. Pero sí que creo que es conveniente revisar nuestros manuscritos para hacerlos un poquito más comerciales, sin duda.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

¡Vaya, Deusvolt, menuda mezcla que creaste!
No es la panacea, evidentemente, omar unos elementos comunes, pueden influir muchos otros aspectos.
Por cierto, y saliéndome del tema, me ha gustado lo leído en el post de Montse, eso de que amabas a tus personajes y les pedías perdón por no haber contado su historia mejor. Pienso que la técnica, o lo que sea que haya fallado, pero eso se puede solventar, y no dudo que la esencia, sintiendo lo que sientes, la tienes, el respeto por la historia.
Un abrazo, amigo.

Jesús F. dijo...

Hola Juan,
no he leído el libro, aunque sí el de "Historias..."
Si te gusta tu final, adelante y presérvalo. El de mi novela también fue en su momento tema de disgusto entre algunos de los que lo leyeron, pero yo me resistí a cambiarlo porque sentía que era así como debía acabar.
Un abrazo.

Deusvolt dijo...

Ja,ja... Jesús, pues sí hice una mezcla explosiva, pero bueno, tanto fue que me terminó estallando en las manos, porque, de momento, no me he comido un rosco con ella... Aunque vuelvo a reiterar que en mi caso, y según el editor que me rechazó, alegando motivos muy dignos y respetables, no fue por la técnica, que le gustó, fue por la temática "un poco sobada", je,je... Esa misma semana creo que estrenaban Crepúsculo y el exorcismo de no sé qué en el cine... ja,ja... Total, que estamos en sus manos, compañero... un abrazo.
P.D.´Y sí, quiero un montón a mis personajes.

B. Miosi dijo...

Jesús, eso que dices de que para vender una novela la comparan con otra, me parece realmente una afrenta al autor, no quisiera llegar a esos extremos.

El mundo editorial, como dice Lola se rige por las reglas comerciales, y los libros son el "producto". Por supuesto, si se siguen ciertas pautas que las marcan los escritores que van a la vanguardia, léase les guste o no a algunos: JC Rowlands, Dan Brown, por mencionar a los más repetidos, es bastante probable que se consiga publicar, pero también depende del talento del escritor.

Yo sigo pensando que para que una editorial o agencia se fije en nuestros manuscritos es necesaria la excelencia. Y la originalidad.

Para esto se precisa que escribamos de lo que estemos convencidos, no de lo que esté de moda.

Un abrazo!
Blanca

Cristina Puig dijo...

Hola amigo,
Muy buen comentario el de Deusvolt. Es cierto que la inspiración llega y, en mi caso no me planteo nada de eso, si es comercial o no, si gustará o no. Lo cierto es que lo único que me preocupa es crear algo original y poder disfrutar de ello tanto como lo estoy haciendo, metiéndome en la historia e imaginando todo lo que escribo. Luego vendrá el momento de repasarlo, redactarla mejor...pulirla como a una gema para que brille pero (al menos en mi caso) lo que me interesa es intentar ser original y vivirlo. Cada editorial tendrá su criterio a la hora de valorar, y, aunque muchas apuestan por lo comercial también hay otras que valoran la obra como se merece (aunque sean poquísimas).Sinceramente, en el fondo ahora mismo me importa poco eso, me importa escribir algo que pueda llegarle al lector y disfrute tanto como yo. Por otra parte te voy a regañar!! jajaja: sobre la obra de Meyer no haré comentarios pero por lo que respecta a la literatura vampírica que no la toquen por favor!! No se si has visto la película "Déjame entrar" creo que está basada en un libro y si el libro es tan bueno como la peli...hay novelas de vampiros que valen la pena, aunque últimamente estén de moda los vampirines adolescentes de instituto:)) Un abrazo!

Jesús F. dijo...

Hola Blanca, pues es tal y como te lo cuento, imagínate la cara que se me quedó en la tienda cuando ví lo que contaba.
Como ya he comentado más arriba, es cierto que debes tener una calidad aceptable, pero como bien comentas, influye el hecho de que tu manuscrito se amolde a las modas actuales.
Un abrazo.

Jesús F. dijo...

Es lo que comentas, Cris, lo primordial es disfrutar, y por ello cuando acabe la novela actual, me lanzaré a la tercera parte de la tetralogía de "La Fábrica", de la que "Neogen", el manuscrito que envié (y en el post que he escrito hoy en el blog explico qué ha pasaod con él), es la primera parte. Pienso que la obra merece la pena y que más tarde o más temprano se hará un hueco. Mientras tanto, a disfrutar con mi Tejedor de Historias y sus maldades.
Con respecto a los vampiros, que conste que yo también soy aficionado (Anne Rice, Bram Stoker,...) y aunque no me he puesto con los de la Meyer, tengo a mi hermano, de veinticinco años, aficionado al fútbol, a la cerveza y todas esas cosas y que le ha encantado la tetralogía de los Cuulen y Bella, por lo que algo debe tener.
¡Deberías ver las partidas que en su día preparé para el juego de rol de Vampiro! ¿Lo conoces, por cierto? creo que te gustaría.
Un abrazo.