Hoy me he levantado dando un salto mortal (Hombres G dixit) y he decidido que en vez de ir a mi hotel me marchaba al Programa de Ana Rosa. Allí me he sentado en su mullido sillón y he comenzado a hablar de gente de la que no tenía ni idea pero de la que me he inventado unas cuantas cosas que dan vidilla a esta televisión que sufrimos. Tanto les ha gustado que hasta me han invitado al Sálvame de por la tarde, pero he tenido que negarme porque me esperaban en la obra. Cuando he llegado he diseñado los planos de un edificio, pero teniendo en cuenta que soy de letras y que no me acuerdo ni de cómo hacer una ecuación, pues sé que se va a caer a los dos días de haberlo construido, si llega. Pero no me importa, porque ya habré cobrado el diseño.
Después de tan arduo trabajo he dudado entre ir al hospital a operar de apendicitis a un paciente (ahora, con la seguridad social actual, más paciente que nunca), o irme al partido del Real Madrid contra el Barça. Me apetecía moverme un poco, así que me he plantado en el Camp Nou, he entrado en el vestuario, me he puesto la camiseta azulgrana y he salido al césped. Ni me he acercado a Iker Casillas (por cierto iba a mi instituto, pero esa es otra historia que ya os contaré otro día, la famosa hornada que salió de Móstoles), y de hecho prácticamente no he tocado pelota, pero he pegado una patada a CR) y aunque me han sacado una tarjeta roja me he quedado muy relajado. Y lo más gracioso es que la gente, a lo largo de todo el día, me ha aplaudido, me ha vitoreado y ha gritado mi nombre.
No todos servimos para todo, señores, los hay que comentan, que operan, que diseñan, y que juegan al fútbol. Y también los hay que escriben.
Por eso mismo me molesta ver que grandes hermanitos, tertulianos de poca monta y futbolistas más preocupados por cremas y fiestas que por jugar, se dediquen a escribir (o eso dicen, que algún negro debe haber por ahí, ¿verdad, Ana Rosa?).
Y me molesta más que haya gente que haga colas para sacarse una foto y que les firmen el libro que, se supone, ellos han obrado.
Me molesta, digo, porque desde que llevo en este mundillo he conocido gente y he leído obras que merecen, por su calidad, esa fama, ese contrato con la gran editorial y ese número de ejemplares vendidos que los personajillos que arriba menciono sí que consiguen.
Que el mundo es injusto, lo sabemos. Que el mundo está comenzando a volverse imbécil, eso me estoy dando cuenta en los últimos tiempos.
Ahora os dejo, que tengo carrera de Fórmula 1 en el circuito de Montmeló.
Ya hace años que iniciamos este recorrido, pleno de etapas y baches. Y la ilusión sigue ahí, pero ahora se le ha unido la experiencia. Comienza un nuevo viaje.
jueves, 18 de febrero de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
Promesa
y aquí os dejo el cuento que llevé a la kedada, espero que os guste.
PROMESA
Cada vez que llegan estos días del mes me pongo nervioso. Por muchos factores, pero el principal de ellos es que llevamos tres años intentándolo y de momento no hemos conseguido resultados, no he cumplido lo que le prometí el día que le pedí que se casase conmigo.
Tres años de decepciones con las primeras manchas mensuales, con altibajos emocionales por no conseguir lo ansiado, con ese leve sentimiento de envidia que te corroe cuando ves que tus amigos viven el momento que a ti te es negado.
Tres años deseando ser padres sin conseguirlo.
Pero hoy es el día. La noche, mejor dicho. Según el calendario ginecológico debemos intentarlo ahora que ella se encuentra en su momento álgido de fertilidad.
Me toma de las manos y caminamos silenciosos hasta la habitación. A oscuras recorro su cuerpo desnudo, de sobras conocido, y nos fundimos en un abrazo.
Siento una leve presión en el pecho, pero no le doy importancia. Sí, últimamente voy a cien por hora en todos los aspectos de mi vida, pero ahora simplemente tengo que disfrutar de su compañía. No importa el tiempo allí, en nuestro particular universo. La miro y veo sus ojos cerrados, tal vez dirigiendo una plegaria a su Dios, rezando para que esta vez sea la definitiva.
La presión en mi pecho se hace más fuerte y siento dolor. Mi torso se estremece, pero ella no lo siente.
Al momento siguiente me encuentro a los pies de la cama. Mi cuerpo permanece unido al de mi mujer, y se mueven en consonancia, pero mi esencia se ha separado de ellos. Observo extrañado la escena, mientras escucho unas voces que me llaman desde el otro lado de la puerta, esa plancha de madera que en los momentos de intimidad cerramos para que nos separe del mundo. Voces al otro lado, voces que me llaman y me piden que me una a ellos.
Estoy asustado, porque en este nuevo estado comprendo muchas cosas. Veo mi cuerpo moverse, pero sé que está muerto. Paro cardíaco, dictaminarán, algo extraño en alguien de mi edad. Pero extraño no es lo mismo que imposible, ¿verdad?
He muerto, y sin embargo algo anima mi cuerpo, algo le permite seguir esa íntima comunión con ella, a pesar de que no me encuentro dentro de él. ¿Qué es? Me doy una metafórica palmada en la frente. Está claro que aquello que mantiene mi cuerpo activo es mi amor por ella, y la firme convicción en la promesa que le hice. Aquel día le aseguré que la convertiría en La madre de mis hijos y, vivo o muerto, es evidente que pienso cumplirlo.
El clímax llega, finalmente y con ese curioso orgullo que todos los hombres poseemos me digo que no he estado tan mal, sobre todo para estar muerto. Entonces me doy cuenta de que el comentario no tiene nada de gracioso y, si pudiese, lloraría.
Mi cuerpo se separa del de ella y cae de manera pesada hacia un lado. Ella recupera lentamente la respiración, tumbada boca arriba. Es increíble, no se ha dado cuenta.
La miro, pretendiendo ignorar a las voces que me apremian desde el otro lado de la puerta. Quiero verla el máximo tiempo posible, porque me temo que en cuanto salga de la habitación nos separaremos durante un largo tiempo. Ella me pregunta si me he dormido y, claro, no puedo contestarla. No al menos con una voz que ella oiga, aunque os juro que estoy gritando.
Entonces lo siento, percibo algo en ella. Parte de mí ha conseguido echar raíces en su interior, objetivo conseguido. Una diminuta vida comienza en su útero, he cumplido mi promesa. Bueno, mi cuerpo ha cumplido su promesa.
Me gustaría decirle una vez más que la quiero, y que quiero que sea muy feliz, pero sé que no me va a escuchar, por lo que ni lo intento. Pienso con tristeza que no veré la cara de mi hijo, pero me consuelo al saber que no la dejo sola, que le tendrá a él. Porque es un niño, eso también lo sé, un niño al que pondrá mi nombre.
Me giro y camino hacia la puerta. No necesito abrirla, y no quiero intentarlo por si lo consigo y la asusto. En vez de ello la atravieso y echo un vistazo al pasillo. Vaya, lo que hay aquí no parece que esté tan mal, ¿no?
Escucho en ese momento el grito, la comprensión que, finalmente, ha llegado hasta ella.
PROMESA
Cada vez que llegan estos días del mes me pongo nervioso. Por muchos factores, pero el principal de ellos es que llevamos tres años intentándolo y de momento no hemos conseguido resultados, no he cumplido lo que le prometí el día que le pedí que se casase conmigo.
Tres años de decepciones con las primeras manchas mensuales, con altibajos emocionales por no conseguir lo ansiado, con ese leve sentimiento de envidia que te corroe cuando ves que tus amigos viven el momento que a ti te es negado.
Tres años deseando ser padres sin conseguirlo.
Pero hoy es el día. La noche, mejor dicho. Según el calendario ginecológico debemos intentarlo ahora que ella se encuentra en su momento álgido de fertilidad.
Me toma de las manos y caminamos silenciosos hasta la habitación. A oscuras recorro su cuerpo desnudo, de sobras conocido, y nos fundimos en un abrazo.
Siento una leve presión en el pecho, pero no le doy importancia. Sí, últimamente voy a cien por hora en todos los aspectos de mi vida, pero ahora simplemente tengo que disfrutar de su compañía. No importa el tiempo allí, en nuestro particular universo. La miro y veo sus ojos cerrados, tal vez dirigiendo una plegaria a su Dios, rezando para que esta vez sea la definitiva.
La presión en mi pecho se hace más fuerte y siento dolor. Mi torso se estremece, pero ella no lo siente.
Al momento siguiente me encuentro a los pies de la cama. Mi cuerpo permanece unido al de mi mujer, y se mueven en consonancia, pero mi esencia se ha separado de ellos. Observo extrañado la escena, mientras escucho unas voces que me llaman desde el otro lado de la puerta, esa plancha de madera que en los momentos de intimidad cerramos para que nos separe del mundo. Voces al otro lado, voces que me llaman y me piden que me una a ellos.
Estoy asustado, porque en este nuevo estado comprendo muchas cosas. Veo mi cuerpo moverse, pero sé que está muerto. Paro cardíaco, dictaminarán, algo extraño en alguien de mi edad. Pero extraño no es lo mismo que imposible, ¿verdad?
He muerto, y sin embargo algo anima mi cuerpo, algo le permite seguir esa íntima comunión con ella, a pesar de que no me encuentro dentro de él. ¿Qué es? Me doy una metafórica palmada en la frente. Está claro que aquello que mantiene mi cuerpo activo es mi amor por ella, y la firme convicción en la promesa que le hice. Aquel día le aseguré que la convertiría en La madre de mis hijos y, vivo o muerto, es evidente que pienso cumplirlo.
El clímax llega, finalmente y con ese curioso orgullo que todos los hombres poseemos me digo que no he estado tan mal, sobre todo para estar muerto. Entonces me doy cuenta de que el comentario no tiene nada de gracioso y, si pudiese, lloraría.
Mi cuerpo se separa del de ella y cae de manera pesada hacia un lado. Ella recupera lentamente la respiración, tumbada boca arriba. Es increíble, no se ha dado cuenta.
La miro, pretendiendo ignorar a las voces que me apremian desde el otro lado de la puerta. Quiero verla el máximo tiempo posible, porque me temo que en cuanto salga de la habitación nos separaremos durante un largo tiempo. Ella me pregunta si me he dormido y, claro, no puedo contestarla. No al menos con una voz que ella oiga, aunque os juro que estoy gritando.
Entonces lo siento, percibo algo en ella. Parte de mí ha conseguido echar raíces en su interior, objetivo conseguido. Una diminuta vida comienza en su útero, he cumplido mi promesa. Bueno, mi cuerpo ha cumplido su promesa.
Me gustaría decirle una vez más que la quiero, y que quiero que sea muy feliz, pero sé que no me va a escuchar, por lo que ni lo intento. Pienso con tristeza que no veré la cara de mi hijo, pero me consuelo al saber que no la dejo sola, que le tendrá a él. Porque es un niño, eso también lo sé, un niño al que pondrá mi nombre.
Me giro y camino hacia la puerta. No necesito abrirla, y no quiero intentarlo por si lo consigo y la asusto. En vez de ello la atravieso y echo un vistazo al pasillo. Vaya, lo que hay aquí no parece que esté tan mal, ¿no?
Escucho en ese momento el grito, la comprensión que, finalmente, ha llegado hasta ella.
kedada literaria 3.0
El sábado día 6 un grupo de aficionados a las letras nos reunimos en Badalona como llevamos haciendo desde Junio del año pasado en intervalos de 3 o 4 meses. Esta era la tercera reunión, y el balance fue muy positivo, con un número creciente de asistentes, en esta ocasión éramos nueve personas, dos más que en la anterior, y en la próxima superaremos la decena, ya que hubo gente que no pudo venir pero no por falta de ganas.
Repetidores nos encontrábamos Montse (conocida como Elisabet por estos lares), Xavi (nuestro Grendelkhan de Prosófagos), Carolina (que sigue sumando proyectos y futuras ediciones de sus novelas, ¡esta chica no para!) y yo.
En cuanto a los nuevos asistentes nos encontramos con Laura, que nos llevó a su retoño al que ahora está dando forma, Domingo (que es todo un poeta nos leyó un texto, según él el peor de los que había escrito,y nos dejó a todos asombrados), Antonio (con su proyecto de fantasía ambientada en nuestro mundo y del que tenéis buenas muestras en su web:www.astralis-saga.com), Paul (escritor de novela negra y que con un retazo de su segundo manuscrito nos transportó hasta la convulsa y sangrienta toma de la Bastilla), Pedro (que nos presentó su novela Vestigios de Raza, un mundo gobernado por el agua y que, la verdad, tiene buena pinta) y Javier (zoquete para los prosofágicos, que llegó casi al final pero con el que mantuvimos Xavi, Laura y yo una interesante conversación sobre la naturaleza de los blogs en el trayecto de vuelta en el coche).
Apuntamos como faltantes a Isabella y a Janet, así que chicas la próxima vez no podéis no asistir, que véis que pasamos lista.
Tras las presentaciones de los nuevos asistentes comenzó la conversación-debate sobre el tema escogido, el e-book y su repercusión. Como gente de letras que somos, claro, la mayoría nos mostramos en desacuerdo con el aparatito y sus funciones, con la salvedad de Antonio y de mí, que levemente defendimos algunas de sus ventajas, si bien es cierto que Xavi dijo una de las cosas más acertadas, y es que ha nacido para morir, aunque convinimos que tal vez no debía morir sino mutar a algo más perfeccionado y con más prestaciones. Pero vamos, somos gente que adoramos pasar páginas y oler las páginas de un libro nuevo y estábamos de acuerdo en que no hará desaparecer la literatura tal y como ahora la conocemos aun con las ventajas que tiene como el ahorro de espacio (necesario en casas como la mía, todo hay que decirlo).
La conversación derivó en las ventajas e inconvenientes de subir nuestra obra a la red, y aquí sí hubo un poco más de debate, sobre todo en la cuestión de pirateos, ceder gratis nuestras obras,... no os cuento más, sobre todo para que os quedéis con ganas de asistir a la próxima, je, je. No, en serio, os aseguro que fue una conversación interesante.
La última parte de la kedada la dedicamos a leer algo de lo que habíamos llevado (punto negativo para mucha gente, ellos saben quienes son, que no hicieron los deberes, je, je). Hoy subiré una segunda entrada al blog con el cuento que leí para que lo destripéis a gusto.
Y cuando nos quisimos dar cuenta era hora de marcharse, así que cogimos nuestros bártulos, así como un ejemplar de cada uno de los cuatro números de la revista Prosofagia que gentilmente nos llevó Montse, así como la entrevista digital que se hizo a Julio Maruri para la misma revista. Gracias por el detalle, amiga.
Así que ahora, como siempre, emplazaros a la siguiente reunión, prevista para fines de Abril, e invitaros a los que podáis y queráis venir.
Repetidores nos encontrábamos Montse (conocida como Elisabet por estos lares), Xavi (nuestro Grendelkhan de Prosófagos), Carolina (que sigue sumando proyectos y futuras ediciones de sus novelas, ¡esta chica no para!) y yo.
En cuanto a los nuevos asistentes nos encontramos con Laura, que nos llevó a su retoño al que ahora está dando forma, Domingo (que es todo un poeta nos leyó un texto, según él el peor de los que había escrito,y nos dejó a todos asombrados), Antonio (con su proyecto de fantasía ambientada en nuestro mundo y del que tenéis buenas muestras en su web:www.astralis-saga.com), Paul (escritor de novela negra y que con un retazo de su segundo manuscrito nos transportó hasta la convulsa y sangrienta toma de la Bastilla), Pedro (que nos presentó su novela Vestigios de Raza, un mundo gobernado por el agua y que, la verdad, tiene buena pinta) y Javier (zoquete para los prosofágicos, que llegó casi al final pero con el que mantuvimos Xavi, Laura y yo una interesante conversación sobre la naturaleza de los blogs en el trayecto de vuelta en el coche).
Apuntamos como faltantes a Isabella y a Janet, así que chicas la próxima vez no podéis no asistir, que véis que pasamos lista.
Tras las presentaciones de los nuevos asistentes comenzó la conversación-debate sobre el tema escogido, el e-book y su repercusión. Como gente de letras que somos, claro, la mayoría nos mostramos en desacuerdo con el aparatito y sus funciones, con la salvedad de Antonio y de mí, que levemente defendimos algunas de sus ventajas, si bien es cierto que Xavi dijo una de las cosas más acertadas, y es que ha nacido para morir, aunque convinimos que tal vez no debía morir sino mutar a algo más perfeccionado y con más prestaciones. Pero vamos, somos gente que adoramos pasar páginas y oler las páginas de un libro nuevo y estábamos de acuerdo en que no hará desaparecer la literatura tal y como ahora la conocemos aun con las ventajas que tiene como el ahorro de espacio (necesario en casas como la mía, todo hay que decirlo).
La conversación derivó en las ventajas e inconvenientes de subir nuestra obra a la red, y aquí sí hubo un poco más de debate, sobre todo en la cuestión de pirateos, ceder gratis nuestras obras,... no os cuento más, sobre todo para que os quedéis con ganas de asistir a la próxima, je, je. No, en serio, os aseguro que fue una conversación interesante.
La última parte de la kedada la dedicamos a leer algo de lo que habíamos llevado (punto negativo para mucha gente, ellos saben quienes son, que no hicieron los deberes, je, je). Hoy subiré una segunda entrada al blog con el cuento que leí para que lo destripéis a gusto.
Y cuando nos quisimos dar cuenta era hora de marcharse, así que cogimos nuestros bártulos, así como un ejemplar de cada uno de los cuatro números de la revista Prosofagia que gentilmente nos llevó Montse, así como la entrevista digital que se hizo a Julio Maruri para la misma revista. Gracias por el detalle, amiga.
Así que ahora, como siempre, emplazaros a la siguiente reunión, prevista para fines de Abril, e invitaros a los que podáis y queráis venir.
viernes, 29 de enero de 2010
Calma chicha
Esta semana está pasando leeeenta y sin contratiempos (es que la semana pasada pinché una rueda y uno ya no está para estos sustos), así que aprovecho la entrada para anunciar varias cosas.
La primera de ellas es que el sábado 6 de febrero está organizado un nuevo encuentro literario en Barcelona (bueno, en concreto en Badalona). La última vez nos juntamos siete personas y es previsible que esta vez el número aumente. Por supuesto contamos con todos los que queráis venir, comenzaremos a las 17:00 horas y charlaremos sobre el e-book y las nuevas tecnologías, estableciendo un pequeño debate. Además también habrá tiempo de leer, el que lo desee, algún relato o cuento corto, un fragmento de su manuscrito,…
En fin, solo me puedo basar en mi experiencia en los dos anteriores encuentros y os aseguro que lo pasamos muy bien, aprovechamos el tiempo contándonos peripecias varias, aprendimos de las experiencias de los compañeros y, en definitiva, el tiempo pasó volando y lamentamos no disponer de más. Así que lo dicho, estáis todos invitados. La dirección es:
- ARSIS
C/ General Weyler, 257
Badalona
El centro se encuentra entre las estaciones de Gorg y de Pep Ventura, así que ambas sirven. Por tanto os esperamos, ¿eh? ¡No faltéis!
El segundo tema que quería comentaros es que de nuevo comienza el Taller de escritura Creativa al que estuve apuntado, si bien con nuevo temario. Las clases serán los sábados, 2 horas 6 sesiones. El problema, claro, es que es en Caldes de Montbui, a 20 kilómetros de Barcelona. Pero si os pilla cerca me remito al tema del encuentro literario, es interesante y de tener posibilidad de asistir os lo recomendaría.
Por último, pero no ello menos importante (para nada, de hecho), ya tenemos en las librerías el primer libro de Teo Palacios: HIJOS DE HERACLES. Trescientas veinte páginas repletas de historia, intrigas y batallas a las que estoy deseando echar el diente. Mañana, que voy a Barcelona, tengo cita obligada con la FNAC.
Teo es una maravillosa persona, y para los que no le conozcáis es el autor del blog Fantástica Literatura, al que podéis acceder desde la derecha de estas líneas. Quiero resaltar de Teo y poner de manifiesto su humildad como persona y su generosidad a la hora de compartir sus conocimientos para ayudar a los demás. Si hace algo más de un año yo no hubiese dado por casualidad con su blog seguramente ahora no me encontraría aquí contándoos estas cosas.
Teo: FELICIDADES, disfruta del nacimiento del niño y de su (seguro) crecimiento, que te lo mereces (y por cierto a ver cuándo vienes por estas tierras, que me tendrás que firmar mi ejemplar, ¿eh?)
La primera de ellas es que el sábado 6 de febrero está organizado un nuevo encuentro literario en Barcelona (bueno, en concreto en Badalona). La última vez nos juntamos siete personas y es previsible que esta vez el número aumente. Por supuesto contamos con todos los que queráis venir, comenzaremos a las 17:00 horas y charlaremos sobre el e-book y las nuevas tecnologías, estableciendo un pequeño debate. Además también habrá tiempo de leer, el que lo desee, algún relato o cuento corto, un fragmento de su manuscrito,…
En fin, solo me puedo basar en mi experiencia en los dos anteriores encuentros y os aseguro que lo pasamos muy bien, aprovechamos el tiempo contándonos peripecias varias, aprendimos de las experiencias de los compañeros y, en definitiva, el tiempo pasó volando y lamentamos no disponer de más. Así que lo dicho, estáis todos invitados. La dirección es:
- ARSIS
C/ General Weyler, 257
Badalona
El centro se encuentra entre las estaciones de Gorg y de Pep Ventura, así que ambas sirven. Por tanto os esperamos, ¿eh? ¡No faltéis!
El segundo tema que quería comentaros es que de nuevo comienza el Taller de escritura Creativa al que estuve apuntado, si bien con nuevo temario. Las clases serán los sábados, 2 horas 6 sesiones. El problema, claro, es que es en Caldes de Montbui, a 20 kilómetros de Barcelona. Pero si os pilla cerca me remito al tema del encuentro literario, es interesante y de tener posibilidad de asistir os lo recomendaría.
Por último, pero no ello menos importante (para nada, de hecho), ya tenemos en las librerías el primer libro de Teo Palacios: HIJOS DE HERACLES. Trescientas veinte páginas repletas de historia, intrigas y batallas a las que estoy deseando echar el diente. Mañana, que voy a Barcelona, tengo cita obligada con la FNAC.
Teo es una maravillosa persona, y para los que no le conozcáis es el autor del blog Fantástica Literatura, al que podéis acceder desde la derecha de estas líneas. Quiero resaltar de Teo y poner de manifiesto su humildad como persona y su generosidad a la hora de compartir sus conocimientos para ayudar a los demás. Si hace algo más de un año yo no hubiese dado por casualidad con su blog seguramente ahora no me encontraría aquí contándoos estas cosas.
Teo: FELICIDADES, disfruta del nacimiento del niño y de su (seguro) crecimiento, que te lo mereces (y por cierto a ver cuándo vienes por estas tierras, que me tendrás que firmar mi ejemplar, ¿eh?)
sábado, 23 de enero de 2010
Retomando la actividad
Después del parón navideño y de un par de semanas que me he tomado de respiro ha llegado el momento de retomar el camino y he comenzado la segunda etapa de Nigromantia el lunes pasado.
Por un lado me estoy dedicando a escribir el segundo tomo de la trilogía, y por otro he comenzado la corrección del primero (con un título provisional de La Esfera Carmesí). Y es curioso, pero estoy consiguiendo de momento mantener esas dos tareas alejadas entre sí. El principal miedo que tenía cuando me planteé qué escribir a continuación fue que tramas, personajes y desarrollo de una de las partes influyese en la otra, y cuando he comenzado con la corrección me he dado cuenta de que tiene su propia vida y personalidad. Ayuda el hecho de que los argumentos transcurren por senderos diferentes, pero he de confesar que es un alivio.
Porque uno de los problemas que siempre he tenido es la corrección. Me cuesta reescribir una y otra vez, en parte porque tengo la impresión de que por muchas veces que lea un texto siempre me va a parecer que hay que cambiar algo, por lo que llega un punto en que me planteo no tocar más ese texto en cuestión, no quedándome tampoco satisfecho con esta solución.
Es evidente que he pulido mucho mis manuscritos, de vez en cuando cojo Neogen en su primera versión y me sonrojo de los errores garrafales que cometía, nombres cambiados y capítulos que por suerte tiempo después eliminé. Pero me supuso un enorme esfuerzo llegar a conseguir todo ello, y aún a día de hoy hay veces que me planteo echarle un nuevo vistazo.
Creo que esta vez sin embargo será más fácil. Neogen lo escribí durante cerca de cuatro años y espaciar tanto tiempo la escritura conlleva una lógica variación en cuanto a estilo, léxico e incluso madurez, y uno de los retos a los que me enfrenté con su corrección fue conseguir un estilo homogéneo, desechar expresiones que ya no utilizaba y conseguir que no se notase la diferencia entre los primeros y los últimos capítulos. Sin embargo, escribir La Esfera Carmesí me ha tomado apenas seis meses, por tanto ahora no me encuentro con ese problema, algo es algo.
Lo que me está sucediendo es algo muy curioso y que no creí que pudiera pasarme. Ya os conté que mientras escribía La Esfera Carmesí la experiencia me resultó muy diferente a la de los anteriores manuscritos, y pienso que ahora veo el resultado. El lenguaje es fluido, y a pesar de la celeridad con que rematé el proyecto no percibo la necesidad que tenía durante la escritura de mis dos anteriores trabajos (ya os conté que en aquellos años podía escribir de manera desaforada durante unas semanas y después no tocar el manuscrito en meses). Me siento, fijaos lo que os digo, casi más a gusto con este manuscrito y su corrección que con la escritura de Ka-Tel, que llegó a ser una carga en los últimos capítulos por todo lo que conllevaba aquel manuscrito.
Claro que llevo solo cinco capítulos corregidos, pero tengo pocas palabras o frases marcadas en rojo, y eso debe significar algo, ¿no?
Aunque me temo que cuando llegue al último tercio del manuscrito me encontraré con dificultades, claro está. Es la parte que me tiene menos convencido y ya sé que reescribiré por completo como mínimo un par de capítulos. Pero ya veremos cómo cruzar ese precipicio cuando lleguemos a él.
De momento, travesía lenta y calmada, con nubes en el horizonte pero que de momento se hallan lejos. Y que dure.
Por un lado me estoy dedicando a escribir el segundo tomo de la trilogía, y por otro he comenzado la corrección del primero (con un título provisional de La Esfera Carmesí). Y es curioso, pero estoy consiguiendo de momento mantener esas dos tareas alejadas entre sí. El principal miedo que tenía cuando me planteé qué escribir a continuación fue que tramas, personajes y desarrollo de una de las partes influyese en la otra, y cuando he comenzado con la corrección me he dado cuenta de que tiene su propia vida y personalidad. Ayuda el hecho de que los argumentos transcurren por senderos diferentes, pero he de confesar que es un alivio.
Porque uno de los problemas que siempre he tenido es la corrección. Me cuesta reescribir una y otra vez, en parte porque tengo la impresión de que por muchas veces que lea un texto siempre me va a parecer que hay que cambiar algo, por lo que llega un punto en que me planteo no tocar más ese texto en cuestión, no quedándome tampoco satisfecho con esta solución.
Es evidente que he pulido mucho mis manuscritos, de vez en cuando cojo Neogen en su primera versión y me sonrojo de los errores garrafales que cometía, nombres cambiados y capítulos que por suerte tiempo después eliminé. Pero me supuso un enorme esfuerzo llegar a conseguir todo ello, y aún a día de hoy hay veces que me planteo echarle un nuevo vistazo.
Creo que esta vez sin embargo será más fácil. Neogen lo escribí durante cerca de cuatro años y espaciar tanto tiempo la escritura conlleva una lógica variación en cuanto a estilo, léxico e incluso madurez, y uno de los retos a los que me enfrenté con su corrección fue conseguir un estilo homogéneo, desechar expresiones que ya no utilizaba y conseguir que no se notase la diferencia entre los primeros y los últimos capítulos. Sin embargo, escribir La Esfera Carmesí me ha tomado apenas seis meses, por tanto ahora no me encuentro con ese problema, algo es algo.
Lo que me está sucediendo es algo muy curioso y que no creí que pudiera pasarme. Ya os conté que mientras escribía La Esfera Carmesí la experiencia me resultó muy diferente a la de los anteriores manuscritos, y pienso que ahora veo el resultado. El lenguaje es fluido, y a pesar de la celeridad con que rematé el proyecto no percibo la necesidad que tenía durante la escritura de mis dos anteriores trabajos (ya os conté que en aquellos años podía escribir de manera desaforada durante unas semanas y después no tocar el manuscrito en meses). Me siento, fijaos lo que os digo, casi más a gusto con este manuscrito y su corrección que con la escritura de Ka-Tel, que llegó a ser una carga en los últimos capítulos por todo lo que conllevaba aquel manuscrito.
Claro que llevo solo cinco capítulos corregidos, pero tengo pocas palabras o frases marcadas en rojo, y eso debe significar algo, ¿no?
Aunque me temo que cuando llegue al último tercio del manuscrito me encontraré con dificultades, claro está. Es la parte que me tiene menos convencido y ya sé que reescribiré por completo como mínimo un par de capítulos. Pero ya veremos cómo cruzar ese precipicio cuando lleguemos a él.
De momento, travesía lenta y calmada, con nubes en el horizonte pero que de momento se hallan lejos. Y que dure.
viernes, 15 de enero de 2010
¿Quién vigila a los vigilantes?
En esta época, en que la psicosis por la seguridad hace que nos saltemos las libertades personales y los rayos X invaden tu intimidad, he recordado una antigua serie de comics y la he releído en estos días.
El comic-novel gráfica-obra maestra en cuestión es Watchmen, guionizado por Alan Moore (también guionista de V de Vendetta o From Hell) y dibujado por Dave Gibbons.
La frase que da nombre a esta entrada es uno de los pilares sobre la que se asienta esta serie de doce números recopilados ahora en un inmenso tomo.
La acción nos sitúa en los años 80 de una realidad alternativa en la que los Estados Unidos ganó la guerra de Vietnam y Nixon está próximo a ser reelegido presidente. En esa realidad existen unos justicieros enmascarados que nada tienen que ver con Superman, los X Men y otros superhéroes. Básicamente la serie es una reconstrucción del mito de los superhéroes, desmitificándoles y haciéndoles parecer ruines en ocasiones.
Pero eso es solo una de las láminas de la cebolla. El mérito de la obra lo tiene casi por completo el guión, que con sutiles palabras nos explica el pasado de los personajes y va abriendo diversas sub-tramas que enriquecen el universo, capas que se superponen unas sobre otras, como por ejemplo la historia sobre piratas que lee un chico al lado de un puesto de periódicos, en ocasiones tenemos en una viñeta una escena pero queda silenciada puesto que en el bocadillo de la viñeta aparece escrito lo que el chaval va leyendo, mareando a veces pero dejándote gratas sorpresas muy a menudo.
No os voy a contar mucho, no os voy a hablar del doctor Manhattan o de la Guerra Fría latente durante toda la historia, que hace que el reloj del holocausto nuclear camine inexorable hacia la hora fatal, motor de los acontecimientos que llevan al final de la obra.
Y no lo voy a hacer porque en su día quien me recomendó esta obra me dijo lo mismo que os voy a decir ahora mismo: descubridla por vosotros mismos, leer y releer sus páginas buscando las diminutas claves de las que está plagado el texto para comprender la riqueza y la perfección de la obra.
Si no os llaman la atención los comic o no podéis haceros con él, siempre queda la opción de ver la película, que salió el año pasado. Aunque es un poco más violenta en algunos puntos que su versión en papel, está muy trabajada y bien llevada a cabo, tal y como su director, Zack Snyder, hizo hace un par de años con 300. Y, eso sí, no os perdáis ni un segundo de los créditos iniciales de la película, ¡qué forma de contar tanto en tan poco tiempo!
Y si podéis, claro, leer el comic y ver la peli, je, je.
El comic-novel gráfica-obra maestra en cuestión es Watchmen, guionizado por Alan Moore (también guionista de V de Vendetta o From Hell) y dibujado por Dave Gibbons.
La frase que da nombre a esta entrada es uno de los pilares sobre la que se asienta esta serie de doce números recopilados ahora en un inmenso tomo.
La acción nos sitúa en los años 80 de una realidad alternativa en la que los Estados Unidos ganó la guerra de Vietnam y Nixon está próximo a ser reelegido presidente. En esa realidad existen unos justicieros enmascarados que nada tienen que ver con Superman, los X Men y otros superhéroes. Básicamente la serie es una reconstrucción del mito de los superhéroes, desmitificándoles y haciéndoles parecer ruines en ocasiones.
Pero eso es solo una de las láminas de la cebolla. El mérito de la obra lo tiene casi por completo el guión, que con sutiles palabras nos explica el pasado de los personajes y va abriendo diversas sub-tramas que enriquecen el universo, capas que se superponen unas sobre otras, como por ejemplo la historia sobre piratas que lee un chico al lado de un puesto de periódicos, en ocasiones tenemos en una viñeta una escena pero queda silenciada puesto que en el bocadillo de la viñeta aparece escrito lo que el chaval va leyendo, mareando a veces pero dejándote gratas sorpresas muy a menudo.
No os voy a contar mucho, no os voy a hablar del doctor Manhattan o de la Guerra Fría latente durante toda la historia, que hace que el reloj del holocausto nuclear camine inexorable hacia la hora fatal, motor de los acontecimientos que llevan al final de la obra.
Y no lo voy a hacer porque en su día quien me recomendó esta obra me dijo lo mismo que os voy a decir ahora mismo: descubridla por vosotros mismos, leer y releer sus páginas buscando las diminutas claves de las que está plagado el texto para comprender la riqueza y la perfección de la obra.
Si no os llaman la atención los comic o no podéis haceros con él, siempre queda la opción de ver la película, que salió el año pasado. Aunque es un poco más violenta en algunos puntos que su versión en papel, está muy trabajada y bien llevada a cabo, tal y como su director, Zack Snyder, hizo hace un par de años con 300. Y, eso sí, no os perdáis ni un segundo de los créditos iniciales de la película, ¡qué forma de contar tanto en tan poco tiempo!
Y si podéis, claro, leer el comic y ver la peli, je, je.
miércoles, 6 de enero de 2010
Adiós, 2009, adiós
Entrada dedicada a la retrospectiva, por ser la primera del nuevo año.
En Marzo de 2009 abrí este blog. Por aquel entonces sabía poco (muy poco) de este mundillo. Había terminado hacía poco mi segunda novela y me sentía desanimado por los rechazos que recibía de editoriales una y otra vez. Por supuesto las palabras “agente literario” me sonaban a ciencia ficción. Ahora miro para atrás y me río.
En menos de un año he cumplido muchos de los proyectos que tenía. Algunos ya los conocéis, como escribir mi tercera novela en un período record (al menos para mí, las dos novelas anteriores me tomaron años, y ésta en seis mesecitos está lista para ser corregida), o apuntarme a un taller de escritura.
Otros proyecto cumplido ha sido conocer gente con intereses afines y poder reunirme con ellos de vez en cuando. Esto lo he conseguido gracias a las famosas “kedadas” en Barcelona, en Febrero será la tercera y ya en la última nos reunimos un grupo majo. Aprovecho para invitaros a la próxima, si os pilla por la zona, ya informaré de día y hora exactos. Y un saludo, compañeros, que sé que andáis por aquí.
En fin, un año fructífero, pienso. Es cierto que no he conseguido contrato con ningún agente, ni estaré en las librerías en un futuro próximo, pero de hecho ese tema lo tengo aparcado. no quiere decir que no me apetezca hacerlo, pero después de haber estado como loco buscando agente y editorial, por primera vez en meses siento que quiero disfrutar simplemente de escribir la segunda parte de la trilogía de Nigromantia y de corregir la primera.
Quiero agradeceros por último lo mucho que he aprendido de vosotros y de vuestros comentarios y blogs e invitaros a que nos adentremos juntos en este año 2010, el año del e-book, como ya dicen algunos. a ver en qué se convierte todo esto.
En Marzo de 2009 abrí este blog. Por aquel entonces sabía poco (muy poco) de este mundillo. Había terminado hacía poco mi segunda novela y me sentía desanimado por los rechazos que recibía de editoriales una y otra vez. Por supuesto las palabras “agente literario” me sonaban a ciencia ficción. Ahora miro para atrás y me río.
En menos de un año he cumplido muchos de los proyectos que tenía. Algunos ya los conocéis, como escribir mi tercera novela en un período record (al menos para mí, las dos novelas anteriores me tomaron años, y ésta en seis mesecitos está lista para ser corregida), o apuntarme a un taller de escritura.
Otros proyecto cumplido ha sido conocer gente con intereses afines y poder reunirme con ellos de vez en cuando. Esto lo he conseguido gracias a las famosas “kedadas” en Barcelona, en Febrero será la tercera y ya en la última nos reunimos un grupo majo. Aprovecho para invitaros a la próxima, si os pilla por la zona, ya informaré de día y hora exactos. Y un saludo, compañeros, que sé que andáis por aquí.
En fin, un año fructífero, pienso. Es cierto que no he conseguido contrato con ningún agente, ni estaré en las librerías en un futuro próximo, pero de hecho ese tema lo tengo aparcado. no quiere decir que no me apetezca hacerlo, pero después de haber estado como loco buscando agente y editorial, por primera vez en meses siento que quiero disfrutar simplemente de escribir la segunda parte de la trilogía de Nigromantia y de corregir la primera.
Quiero agradeceros por último lo mucho que he aprendido de vosotros y de vuestros comentarios y blogs e invitaros a que nos adentremos juntos en este año 2010, el año del e-book, como ya dicen algunos. a ver en qué se convierte todo esto.
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