Esta semana está pasando leeeenta y sin contratiempos (es que la semana pasada pinché una rueda y uno ya no está para estos sustos), así que aprovecho la entrada para anunciar varias cosas.
La primera de ellas es que el sábado 6 de febrero está organizado un nuevo encuentro literario en Barcelona (bueno, en concreto en Badalona). La última vez nos juntamos siete personas y es previsible que esta vez el número aumente. Por supuesto contamos con todos los que queráis venir, comenzaremos a las 17:00 horas y charlaremos sobre el e-book y las nuevas tecnologías, estableciendo un pequeño debate. Además también habrá tiempo de leer, el que lo desee, algún relato o cuento corto, un fragmento de su manuscrito,…
En fin, solo me puedo basar en mi experiencia en los dos anteriores encuentros y os aseguro que lo pasamos muy bien, aprovechamos el tiempo contándonos peripecias varias, aprendimos de las experiencias de los compañeros y, en definitiva, el tiempo pasó volando y lamentamos no disponer de más. Así que lo dicho, estáis todos invitados. La dirección es:
- ARSIS
C/ General Weyler, 257
Badalona
El centro se encuentra entre las estaciones de Gorg y de Pep Ventura, así que ambas sirven. Por tanto os esperamos, ¿eh? ¡No faltéis!
El segundo tema que quería comentaros es que de nuevo comienza el Taller de escritura Creativa al que estuve apuntado, si bien con nuevo temario. Las clases serán los sábados, 2 horas 6 sesiones. El problema, claro, es que es en Caldes de Montbui, a 20 kilómetros de Barcelona. Pero si os pilla cerca me remito al tema del encuentro literario, es interesante y de tener posibilidad de asistir os lo recomendaría.
Por último, pero no ello menos importante (para nada, de hecho), ya tenemos en las librerías el primer libro de Teo Palacios: HIJOS DE HERACLES. Trescientas veinte páginas repletas de historia, intrigas y batallas a las que estoy deseando echar el diente. Mañana, que voy a Barcelona, tengo cita obligada con la FNAC.
Teo es una maravillosa persona, y para los que no le conozcáis es el autor del blog Fantástica Literatura, al que podéis acceder desde la derecha de estas líneas. Quiero resaltar de Teo y poner de manifiesto su humildad como persona y su generosidad a la hora de compartir sus conocimientos para ayudar a los demás. Si hace algo más de un año yo no hubiese dado por casualidad con su blog seguramente ahora no me encontraría aquí contándoos estas cosas.
Teo: FELICIDADES, disfruta del nacimiento del niño y de su (seguro) crecimiento, que te lo mereces (y por cierto a ver cuándo vienes por estas tierras, que me tendrás que firmar mi ejemplar, ¿eh?)
Ya hace años que iniciamos este recorrido, pleno de etapas y baches. Y la ilusión sigue ahí, pero ahora se le ha unido la experiencia. Comienza un nuevo viaje.
Mostrando entradas con la etiqueta Taller. Mostrar todas las entradas
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viernes, 29 de enero de 2010
domingo, 20 de diciembre de 2009
Taller: clase 8
Llegó el miércoles pasado la última clase, dedicada a una visión de futuro. Fue una clase amena en la que cada uno habló de un proyecto personal (literario), y debíamos explicar en qué consistía, cómo teníamos planeado llevarlo a cabo, tiempo estimado que nos tomaría,...
Fue una conversación amena en la que cada cual ofreció y dio consejos a los demás en base a su experiencia, y contestó a preguntas y dudas del resto.
Se habló también de la posible prolongación del curso por ocho semanas más, las clases serían los sábados por la mañana y a ser posible de dos horas, ya que todos estábamos de acuerdo que hora y media se quedaba corto. Evidentemente se aceptarán nuevos alumnos, por lo que si a alguien le interesa y tiene la mañanas de sábado libres os esperamos en Caldes de Montbui, a veinte minutitos de Barcelona. Ya avisaré aquí mismo si finalmente se amplía, pero vamos, como he dicho tiene bastantes posibilidades.
Mirando el curso con restrospectiva, como ya he dicho otras ocasiones lo que me ha aportado es un desarrollo de la creatividad impresionante, obligándome a tratar temas y a utilizar recursos que no controlaba o conocía (mención especial para el jercicio de teatro, y sin embargo luego el resultado fue, creo, bastante correcto). Además me llevo buenos compañeros con los que, independientemente de que el taller continúe o no, espero seguir teniendo contacto para de vez en cuando sentarnos un rato y charlar. Y también me llevo dos muy buenos profesores (sí, sí, dad un paso adelante, que sé que estáis por aquí, que me lo confesasteis, je, je) con lo que espero encontrarme muy pronto, en poco más de un mesecito.
Lo dicho, a cruzar los dedos.
Fue una conversación amena en la que cada cual ofreció y dio consejos a los demás en base a su experiencia, y contestó a preguntas y dudas del resto.
Se habló también de la posible prolongación del curso por ocho semanas más, las clases serían los sábados por la mañana y a ser posible de dos horas, ya que todos estábamos de acuerdo que hora y media se quedaba corto. Evidentemente se aceptarán nuevos alumnos, por lo que si a alguien le interesa y tiene la mañanas de sábado libres os esperamos en Caldes de Montbui, a veinte minutitos de Barcelona. Ya avisaré aquí mismo si finalmente se amplía, pero vamos, como he dicho tiene bastantes posibilidades.
Mirando el curso con restrospectiva, como ya he dicho otras ocasiones lo que me ha aportado es un desarrollo de la creatividad impresionante, obligándome a tratar temas y a utilizar recursos que no controlaba o conocía (mención especial para el jercicio de teatro, y sin embargo luego el resultado fue, creo, bastante correcto). Además me llevo buenos compañeros con los que, independientemente de que el taller continúe o no, espero seguir teniendo contacto para de vez en cuando sentarnos un rato y charlar. Y también me llevo dos muy buenos profesores (sí, sí, dad un paso adelante, que sé que estáis por aquí, que me lo confesasteis, je, je) con lo que espero encontrarme muy pronto, en poco más de un mesecito.
Lo dicho, a cruzar los dedos.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Taller: clases 6 y 7
El fin del taller se aproxima, la próxima semana en principio es la última (y digo en principio porque tal vez pueda ampliarse otras ocho semanas más, pero eso dependerá del ayuntamiento).
La semana pasada, la sexta clase, tratamos el tema de la lectura como punto de partida de la escritura, y dedicamos el tiempo a tratar de copiar estilos de diferentes autores.
Debo reconocer que me resultó difícil, puesto que cada uno tenemos un estilo propio, evidentemente influenciado en mayor o menor medida por los autores que en su día nos marcaron. Y aquí tratábamos de escribir algo que de por sí a mí no me salía, no era capaz de imprimir un determinado estilo en mis frases, porque no era el mío. Fue, en definitiva, el reto más importante al que me he enfrentado a lo largo de las clases. Pero como digo siempre, este tipo de ejercicios fomentan la creatividad, ya que uno de ellos era copiar la fórmula del micro-cuento, y debíamos escribir algo de no más de diez palabras y que tuviese sentido. Sorprendentemente me resultó fácil, y eso que a mí los manuscritos me salen de trescientas páginas en adelante.
Con el ejercicio que nos pusieron para casa también me llevé otra sorpresa, ya que teníamos que escribir un relato de no más de medio folio copiando la técnica de un autor que nos gustase. Yo fui un poco masoca y en lugar de cogerme por ejemplo a Stephen King, que me lo tengo masticadito al pobre y en el terror me desenvuelvo relativamente bien, me decanté por un libro que estaba leyendo ahora, uno de Anne Rice, que seguro que diréis «¡ah, pero esa mujer escribe sobre vampiros y brujas y cosas así», pero también estaréis de acuerdo en que no es terror, al menos no del tipo de King o Poe.
Ya me estoy enrollando, así que resumo: resulta que cuando escribo tiendo a dar mucha libertad a la imaginación y en (bastantes) ocasiones tiendo a ser poco descriptivo, prefiero que la gente imagine. Pues bien, cuando copié el estilo de Rice pequé justo de lo contrario, de forma que la moraleja que saco de todo ello es que puesto que sé dónde están los límites tanto por encima como por debajo debo buscar el equilibrio.
La séptima clase versó sobre la libertad confrontada con la corrección, y empezó con un breve debate sobre cuáles debían ser los requisitos mínimos que debíamos pedir a cualquier cosa que escribiésemos antes de darlo a leer a otro lector: ortografía, sintaxis, presentación,...
Después pasamos a un ejercicio de dura autocorrección, en el que después de escribir unos minutos sobre un tema libre debíamos releerlo varias veces para ir corrigiendo diferentes aspectos cada vez: palabras o frases a cambiar, puntuación, por supuesto faltas ortográfica,...
Una vez hecho esto, cuando todos estábamos contentos con el resultado, los profes nos hicieron recortar a la mitad el texto, contando lo mismo, es decir, un ejercicio de concreción a lo bestia. El caso es que lo conseguimos, y en ese momento personalmente me di cuenta de la paja que eres capaz de meter. Esto, claro, cuando se trata de corregir un manuscrito cobra mucha más importante. De todas formas, ahora recuerdo, Deusvolt, asiduo de estos lares y a cuyo blog «El alma impresa» podéis acceder desde mi lista de blogs, hablaba hace un par de semanas del arduo tema de la corrección y el tiempo que nos toma, os aconsejo que echéis un vistazo a lo que allí escribió.
¡Buf, esta semana me he explayado, a ver si aprovecho el tirón y le pego un empujón a la novela, que me quedan apenas tres capítulos para acabarla!
Hasta pronto.
La semana pasada, la sexta clase, tratamos el tema de la lectura como punto de partida de la escritura, y dedicamos el tiempo a tratar de copiar estilos de diferentes autores.
Debo reconocer que me resultó difícil, puesto que cada uno tenemos un estilo propio, evidentemente influenciado en mayor o menor medida por los autores que en su día nos marcaron. Y aquí tratábamos de escribir algo que de por sí a mí no me salía, no era capaz de imprimir un determinado estilo en mis frases, porque no era el mío. Fue, en definitiva, el reto más importante al que me he enfrentado a lo largo de las clases. Pero como digo siempre, este tipo de ejercicios fomentan la creatividad, ya que uno de ellos era copiar la fórmula del micro-cuento, y debíamos escribir algo de no más de diez palabras y que tuviese sentido. Sorprendentemente me resultó fácil, y eso que a mí los manuscritos me salen de trescientas páginas en adelante.
Con el ejercicio que nos pusieron para casa también me llevé otra sorpresa, ya que teníamos que escribir un relato de no más de medio folio copiando la técnica de un autor que nos gustase. Yo fui un poco masoca y en lugar de cogerme por ejemplo a Stephen King, que me lo tengo masticadito al pobre y en el terror me desenvuelvo relativamente bien, me decanté por un libro que estaba leyendo ahora, uno de Anne Rice, que seguro que diréis «¡ah, pero esa mujer escribe sobre vampiros y brujas y cosas así», pero también estaréis de acuerdo en que no es terror, al menos no del tipo de King o Poe.
Ya me estoy enrollando, así que resumo: resulta que cuando escribo tiendo a dar mucha libertad a la imaginación y en (bastantes) ocasiones tiendo a ser poco descriptivo, prefiero que la gente imagine. Pues bien, cuando copié el estilo de Rice pequé justo de lo contrario, de forma que la moraleja que saco de todo ello es que puesto que sé dónde están los límites tanto por encima como por debajo debo buscar el equilibrio.
La séptima clase versó sobre la libertad confrontada con la corrección, y empezó con un breve debate sobre cuáles debían ser los requisitos mínimos que debíamos pedir a cualquier cosa que escribiésemos antes de darlo a leer a otro lector: ortografía, sintaxis, presentación,...
Después pasamos a un ejercicio de dura autocorrección, en el que después de escribir unos minutos sobre un tema libre debíamos releerlo varias veces para ir corrigiendo diferentes aspectos cada vez: palabras o frases a cambiar, puntuación, por supuesto faltas ortográfica,...
Una vez hecho esto, cuando todos estábamos contentos con el resultado, los profes nos hicieron recortar a la mitad el texto, contando lo mismo, es decir, un ejercicio de concreción a lo bestia. El caso es que lo conseguimos, y en ese momento personalmente me di cuenta de la paja que eres capaz de meter. Esto, claro, cuando se trata de corregir un manuscrito cobra mucha más importante. De todas formas, ahora recuerdo, Deusvolt, asiduo de estos lares y a cuyo blog «El alma impresa» podéis acceder desde mi lista de blogs, hablaba hace un par de semanas del arduo tema de la corrección y el tiempo que nos toma, os aconsejo que echéis un vistazo a lo que allí escribió.
¡Buf, esta semana me he explayado, a ver si aprovecho el tirón y le pego un empujón a la novela, que me quedan apenas tres capítulos para acabarla!
Hasta pronto.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Taller: clase 5
La semana pasada, al estar de vacaciones, no pude asistir a la cuarta clase, por lo cual poco puedo hablar de ella. Los profesores me hicieron llegar un resumen de los temas tratados y al leerlo me dio la impresión de ser una clase bastante introspectiva: se debían llevar tres fotografías y mediante ellas escribir desde el punto de vista del presente los hechos relacionados con las fotografías, y ejercicios así.
Con respecto a la quinta sesión, esta versó sobre los diferentes géneros de literatura. Como siempre, comenzamos leyendo los ejercicios de la semana anterior, dialogando brevemente sobre cada uno de ellos.
Acto seguido los profesores nos leyeron las definiciones que el “María Moliner” da a los diferentes géneros, y en base a ella establecimos una conversación en la cual cada uno de los alumnos debía reflexionar cuál de los géneros le atraía más y explicar sus razones. En ese momento me di cuenta de que formábamos un grupo muy heterogéneo. Error mío, por supuesto ya que había dado por supuesto que todos nos encontrábamos allí para dar rienda suelta a nuestras ansias narrativas, y sin embargo fueron varios los compañeros que mencionaron su preferencia por el teatro o la poesía, por ejemplo.
Después nos fue entregado un pequeño dossier con extractos de libros que mezclaban varios libros, es decir en una novela de repente todo un capítulo aparecía escrito como una obra de teatro (Paul Auster: Brooklyn follies) , o casos curiosos, como en Tres tristes tigres, de Cabrera Infante, en el que algunas páginas aparecen como si fuesen espejos, es decir, reflejando a la inversa los escrito en la página anterior.
Por último, nos pusieron los deberes de esta semana, que consistían en idear tres argumentos y decidir qué tipo de género literario utilizaríamos para escribirlo, argumentando por qué. También debíamos escribir, pero solo uno de los argumentos y en el género escogido.
La reflexión que me queda de esta quinta sesión es que (casi) todo es posible cuando escribes, y que muchas veces buscamos la originalidad solo por medio de nuestras palabras, nuestros argumentos o nuestros personajes, pero también es posible conseguir esa originalidad por medio de mezclar géneros (otra cosa es que me imagine a mi Tejedor de Historias lanzándose a proclamar unos versos, que me temo que ya me parecería demasiado irreal, je, je).
Con respecto a la quinta sesión, esta versó sobre los diferentes géneros de literatura. Como siempre, comenzamos leyendo los ejercicios de la semana anterior, dialogando brevemente sobre cada uno de ellos.
Acto seguido los profesores nos leyeron las definiciones que el “María Moliner” da a los diferentes géneros, y en base a ella establecimos una conversación en la cual cada uno de los alumnos debía reflexionar cuál de los géneros le atraía más y explicar sus razones. En ese momento me di cuenta de que formábamos un grupo muy heterogéneo. Error mío, por supuesto ya que había dado por supuesto que todos nos encontrábamos allí para dar rienda suelta a nuestras ansias narrativas, y sin embargo fueron varios los compañeros que mencionaron su preferencia por el teatro o la poesía, por ejemplo.
Después nos fue entregado un pequeño dossier con extractos de libros que mezclaban varios libros, es decir en una novela de repente todo un capítulo aparecía escrito como una obra de teatro (Paul Auster: Brooklyn follies) , o casos curiosos, como en Tres tristes tigres, de Cabrera Infante, en el que algunas páginas aparecen como si fuesen espejos, es decir, reflejando a la inversa los escrito en la página anterior.
Por último, nos pusieron los deberes de esta semana, que consistían en idear tres argumentos y decidir qué tipo de género literario utilizaríamos para escribirlo, argumentando por qué. También debíamos escribir, pero solo uno de los argumentos y en el género escogido.
La reflexión que me queda de esta quinta sesión es que (casi) todo es posible cuando escribes, y que muchas veces buscamos la originalidad solo por medio de nuestras palabras, nuestros argumentos o nuestros personajes, pero también es posible conseguir esa originalidad por medio de mezclar géneros (otra cosa es que me imagine a mi Tejedor de Historias lanzándose a proclamar unos versos, que me temo que ya me parecería demasiado irreal, je, je).
jueves, 12 de noviembre de 2009
Taller: sesiones 2 y 3
Tras una semana caótica en la que he seguido sin internet (y lo que queda...) y en la que un virus que corre por estas tierras me metió en cama de domingo a miércoles, he andado corto de tiempo para hablar de la sesión de la semana anterior, pero aprovechando que ayer fue la clase semanal, pues agrupo ambas en una entrada.
La semana pasada tomamos el tema de la descripción. Para ello teníamos preparadas varias fotografías e hicimos tres ejercicios. En el primero de ellos debíamos hacer una descripción objetiva de lo que veíamos. a continuación, en el segundo ejercicio, debíamos empezar con una descripción de una nueva foto y poco a poco variar hacia una historia a raíz de esa descripción. El tercer ejercicio fue el más interesante: tomamos cada uno de nuevo una foto y debíamos trabajar por parejas. En base a la foto debíamos comenzar una ficción, dos o tres líneas, y luego pasábamos la hoja al compañero, que con su foto debía tratar de seguir tu historia, de forma que, cada tramo de dos o tres líneas cambiaba el escritor pero se iba formando un tema común de temas fotográficos tan dispares como unas flores cortadas con unas tijeras y un chico haciendo equilibrios con un cepillo de barrer (los temas que nos tocaron a mi compañero y a mí, un auténtico reto para crear algo). Además de estos ejercicios leímos y valoramos los ejercicios de la semana anterior.
Con respecto a la tercera clase tratamos el tema de la estimulación sensorial. Llegué tarde, por lo que me perdí uno de los ejercicios, pero el segundo trataba sobre la relajación. Con los ojos cerrados y de pie debíamos hacer una visión global de nuestro cuerpo tanto física como psicológica y anímicamente, y quedarnos con una de las sensaciones y escribir sobre ella, fuese real o ficción. El tercer ejercicio trató la estimulación auditiva. Mientras escuchábamos música ambiental debíamos escribir aquello que nos inspirase.
Mirando las dos clases en conjunto estoy observando el reto creativo que es escribir sobre temas que tú no escoges, o sobre los que ni siquiera te habías planteado. Requiere un esfuerzo suplementario. Mención aparte para el ejercicio de la segunda clase con pareja, el hecho de tener que conjugar tu estilo con el de otra persona para que el resultado sea coherente y entendible. Pienso que todos estos ejercicios lo que hacen es reforzar ese músculo invisible que es la imaginación, y por tanto el asistir a estas clases puede estar dando como resultado la tremenda rapidez con la que trabajaba últimamente y de la que os hablaba la semana pasada.
Por tanto me está resultando una experiencia enriquecedora.
Se ha puesto ya por cierto en marcha el blog del taller en el que iremos colgando lo que vayamos escribiendo, aquí os dejo la dirección y voy a crear un link a la derecha: http://paraules-paraules-paraules.blogspot.com. Encontraréis mucho contenido en catalán, porque es la lengua predominante en el pueblo en el que escribo y de hecho la clase la damos en ese idioma, pero también encontraréis cositas en castellano (como lo mío, que ya sabéis que es muy bueno, je, je), así que si echadle un vistacillo, a ver qué os parece.
Un saludo enorme para todos.
La semana pasada tomamos el tema de la descripción. Para ello teníamos preparadas varias fotografías e hicimos tres ejercicios. En el primero de ellos debíamos hacer una descripción objetiva de lo que veíamos. a continuación, en el segundo ejercicio, debíamos empezar con una descripción de una nueva foto y poco a poco variar hacia una historia a raíz de esa descripción. El tercer ejercicio fue el más interesante: tomamos cada uno de nuevo una foto y debíamos trabajar por parejas. En base a la foto debíamos comenzar una ficción, dos o tres líneas, y luego pasábamos la hoja al compañero, que con su foto debía tratar de seguir tu historia, de forma que, cada tramo de dos o tres líneas cambiaba el escritor pero se iba formando un tema común de temas fotográficos tan dispares como unas flores cortadas con unas tijeras y un chico haciendo equilibrios con un cepillo de barrer (los temas que nos tocaron a mi compañero y a mí, un auténtico reto para crear algo). Además de estos ejercicios leímos y valoramos los ejercicios de la semana anterior.
Con respecto a la tercera clase tratamos el tema de la estimulación sensorial. Llegué tarde, por lo que me perdí uno de los ejercicios, pero el segundo trataba sobre la relajación. Con los ojos cerrados y de pie debíamos hacer una visión global de nuestro cuerpo tanto física como psicológica y anímicamente, y quedarnos con una de las sensaciones y escribir sobre ella, fuese real o ficción. El tercer ejercicio trató la estimulación auditiva. Mientras escuchábamos música ambiental debíamos escribir aquello que nos inspirase.
Mirando las dos clases en conjunto estoy observando el reto creativo que es escribir sobre temas que tú no escoges, o sobre los que ni siquiera te habías planteado. Requiere un esfuerzo suplementario. Mención aparte para el ejercicio de la segunda clase con pareja, el hecho de tener que conjugar tu estilo con el de otra persona para que el resultado sea coherente y entendible. Pienso que todos estos ejercicios lo que hacen es reforzar ese músculo invisible que es la imaginación, y por tanto el asistir a estas clases puede estar dando como resultado la tremenda rapidez con la que trabajaba últimamente y de la que os hablaba la semana pasada.
Por tanto me está resultando una experiencia enriquecedora.
Se ha puesto ya por cierto en marcha el blog del taller en el que iremos colgando lo que vayamos escribiendo, aquí os dejo la dirección y voy a crear un link a la derecha: http://paraules-paraules-paraules.blogspot.com. Encontraréis mucho contenido en catalán, porque es la lengua predominante en el pueblo en el que escribo y de hecho la clase la damos en ese idioma, pero también encontraréis cositas en castellano (como lo mío, que ya sabéis que es muy bueno, je, je), así que si echadle un vistacillo, a ver qué os parece.
Un saludo enorme para todos.
jueves, 29 de octubre de 2009
Taller de Escritura Creativa
Me salto la costumbre de escribir una entrada semanal para hablaros de un taller de escritura creativa al que me he apuntado.
Es curioso, este año me planteaba inscribirme en algún taller para mejorar la técnica y casualmente a los dos días de haberme mudado a mi nueva casa pasé por la biblioteca y me enteré de que el día 28 de Octubre comenzaba uno en mi propio pueblo. me apunté inmediatamente, así no tendría que bajar a Barcelona, sino que lo tendría a cinco minutos de casa, y dado que era la primera vez que me apuntaba a uno aprendería muchas cosas, eso seguro.
Así que allí estaba yo ayer, con mi cuaderno y mi bolígrafo en la mano, y comenzó la clase. El taller lo imparte "Cos de Lletra", y la verdad es que fue muy productivo.
Somos seis compañeros y tras las presentaciones de rigor empezamos con el primer ejercicio de escritura. Es curioso lo que sucedió, resulta que se nos daban temas sobre los que teníamos que escribir lo primero que se nos viniese a la cabeza. Teníamos aproximadamente un minuto por tema, y estos fueron un total de once. Ya se nos avisó que no habría que leerlo, por lo que podíamos escribir lo que se nos antojase en cada uno de los temas. Unicamente de los temas ocho a once nos dijeron que teníamos que escribir exactamente cinco ideas, luego ya os diré por qué.
El caso es que de repente me sorprendí escribiendo cosas que ni siquiera sabía que pensaba, es la moraleja que debíamos sacar de ello, que cuando escribes sobre un tema que no conoces o dominas tu subconsciente puede sorprenderte.
Acto seguido nos recomendaron una serie de libros como los diarios de Frank Kafka o diversos dietarios de escritores hablando del mundo de la escritura. Aprovecho para recomendar, al igual que lo hice ayer, "Mientras escribo" de Stephen King, un libro con muy buenos consejos para quien quiera dedicarse a esto de la escritura.
se nos presentó el programa de las ocho semanas del curso y antes de acabar la jornada se nos pusieron deberes para la siguiente semana. Debíamos coger una idea de cada uno de los temas ocho al once del ejercicio que habíamos hecho antes. Con esas ideas debíamos hacer un relato de máximo un folio, hasta un total de tres relatos. Por eso antes nos pidieron que en cada tema diésemos cinco ideas, para poder tomar tres y descartar dos.
El caso es que es un ejercicio interesante, ahora nos vemos "forzados" a escribir algo con unos temas impuestos y que se salen de las temáticas habituales que abarcamos. Lo cual lo convierte en un reto interesante. Luego todo lo que escribamos, y siempre y cuando queramos, será subido a un blog para que quien quiera pueda leerlo.
Y hasta aquí el día de ayer, la semana que viene os seguiré contando, pero de momento el balance muy positivo. Ahora me voy a hacer los deberes como un chico aplicado.
Es curioso, este año me planteaba inscribirme en algún taller para mejorar la técnica y casualmente a los dos días de haberme mudado a mi nueva casa pasé por la biblioteca y me enteré de que el día 28 de Octubre comenzaba uno en mi propio pueblo. me apunté inmediatamente, así no tendría que bajar a Barcelona, sino que lo tendría a cinco minutos de casa, y dado que era la primera vez que me apuntaba a uno aprendería muchas cosas, eso seguro.
Así que allí estaba yo ayer, con mi cuaderno y mi bolígrafo en la mano, y comenzó la clase. El taller lo imparte "Cos de Lletra", y la verdad es que fue muy productivo.
Somos seis compañeros y tras las presentaciones de rigor empezamos con el primer ejercicio de escritura. Es curioso lo que sucedió, resulta que se nos daban temas sobre los que teníamos que escribir lo primero que se nos viniese a la cabeza. Teníamos aproximadamente un minuto por tema, y estos fueron un total de once. Ya se nos avisó que no habría que leerlo, por lo que podíamos escribir lo que se nos antojase en cada uno de los temas. Unicamente de los temas ocho a once nos dijeron que teníamos que escribir exactamente cinco ideas, luego ya os diré por qué.
El caso es que de repente me sorprendí escribiendo cosas que ni siquiera sabía que pensaba, es la moraleja que debíamos sacar de ello, que cuando escribes sobre un tema que no conoces o dominas tu subconsciente puede sorprenderte.
Acto seguido nos recomendaron una serie de libros como los diarios de Frank Kafka o diversos dietarios de escritores hablando del mundo de la escritura. Aprovecho para recomendar, al igual que lo hice ayer, "Mientras escribo" de Stephen King, un libro con muy buenos consejos para quien quiera dedicarse a esto de la escritura.
se nos presentó el programa de las ocho semanas del curso y antes de acabar la jornada se nos pusieron deberes para la siguiente semana. Debíamos coger una idea de cada uno de los temas ocho al once del ejercicio que habíamos hecho antes. Con esas ideas debíamos hacer un relato de máximo un folio, hasta un total de tres relatos. Por eso antes nos pidieron que en cada tema diésemos cinco ideas, para poder tomar tres y descartar dos.
El caso es que es un ejercicio interesante, ahora nos vemos "forzados" a escribir algo con unos temas impuestos y que se salen de las temáticas habituales que abarcamos. Lo cual lo convierte en un reto interesante. Luego todo lo que escribamos, y siempre y cuando queramos, será subido a un blog para que quien quiera pueda leerlo.
Y hasta aquí el día de ayer, la semana que viene os seguiré contando, pero de momento el balance muy positivo. Ahora me voy a hacer los deberes como un chico aplicado.
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